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lunes, febrero 02, 2026

Ricardo Monreal: El Pragmatismo Como Estrategia Troyana

De aliado fundacional a factor de tensión dentro de MORENA
Una trayectoria que cuestiona la coherencia


Sería injusto no mencionar algunos breves —pero sustanciales— logros de Ricardo Monreal Ávila como fue la integración del enfoque al bienestar social en la política mexicana y que logró atraer el voto del mexicano que vive en el extranjero. Hubo más ciertamente, y no sería cabal no decir al menos que los hubo.

Pero el Diputado Federal ha caminado desde los quince años en la política mexicana siendo rechazado por las élites lopezportillistas (que incluían a Luis Echeverría y Arturo Durazo, entre muchos otros dinosaurios) que mantenían  a Ricardo Monreal como un marginado necesario. Es cierto que militó en el PRI por veintitrés años hasta que, cansado de ser visto como un simple agitador político dentro de su propio partido, se cambió a las filas del PRD. Dicho con toda franqueza, un partido fundado por resentidos del PRI.

Es decir. Monreal no encajaba con la pompa de apellidos de alcurnia del PRI, igual que nadie en el PRD, y cambió de filas desdeñado por los grupos de poder salinistas, zedellistas y delamadristas. Obviamente el PAN de Vicente Fox lo aceptaba aún menos en cuanto a impacto mediático, contrastando con el temor que Fox le tenía a la fuerza social que Andrés Manuel López Obrador ya traía consigo.

También en contraste con la postura del tabasqueño, Monreal siempre atesoró primero su propio beneficio y luego lo justificaba. Sus puestos en el gobierno, desde 1975, han sido lo que le ha procurado al diputado Monreal tener una fortuna nada despreciable.

Un detalle. Los políticos del PAN suelen rentar los recintos más caros de la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, León y Querétaro para sus eventos, discursos y reuniones partidarios; así como fiestas personales. Monreal es cliente asiduo del ExConvento de San Hipólito en la Ciudad de México —uno de los más caros en el país— para sus fiestas familiares. Los XV años de su hija aún tienen leyenda.

El detalle anterior es para ilustrar un poco la falta de lógica del discurso acostumbrado por el señor Monreal, El pueblo es primero, cuando sus bolsillos han crecido a la par de los políticos que su ideología, izquierda, dice combatir.

Pero sería mejor ver a Ricardo Monreal desde una perspectiva menos mezquina.

La primera lección tendremos que tomarla a partir de la situación morenista de la identidad, a mediano y largo plazo. Esto debido a que, al ver el potencial que MORENA tenía en 2015, muchos políticos de la rancia escuela se pasaron de facto a sus filas, igual que Monreal. La diferencia entre este y los fundadores de corazón  de MORENA radicó en que Monreal mantuvo una pata orbitando dentro de la actual oposición fingiendo pertenecer al ala izquierda de la política mientras los morenistas se levantaban para derrocar a dicha oposición (cosa que hicieron).

La incorporación masiva de muchos viejos lobos de mar a la nueva ola izquierdista, claramente triunfadora, trajo consigo las costumbres y prácticas de muchos políticos que sabían sacar partido de sus funciones, más no por ello cumplir con una verdadera tarea de gobernanza. Monreal es el arquetipo de ese fenómeno.

Monreal es uno de los más notorios políticos que, sin empacho alguno, han realizado giros copernicanos de ideología para mantenerse en el poder pues ha pertenecido a casi todos los grandes partidos del sistema que MORENA dice combatir, como el PRI, el PRD y el Movimiento Ciudadano. Su transfuguismo ha pasado por la vista de todo el mundo sin que alguien haga una sola observación.

Una pregunta legítima en el tema sería si Monreal es un transformador que encontró su camino, o si es un operador del viejo sistema que encontró un nuevo vehículo. A ojos vistas, es cierto que Monreal no se ha convertido en blanco de ataque de los idiotas que suelen inundar las redes sociales ni las plataformas en contra de MORENA. Su pragmatismo mercantil habla sin hacer ruido y consigue muchos trueques a cambio.

Prueba de lo anterior es que Ricardo Monreal permanece a cubierto dentro del vendaval mediático que se centra en dos direcciones bien marcadas, los derechistas que se van con todo contra Claudia Sheinbaum Pardo y quienes la rodean, contra los izquierdistas que, tiro por viaje, ponen en merecido ridículo a los derechistas. Aunque no por ello se les deba justificar.

Monreal, mágicamente logra salvarse del fuego a discreción y suele coquetear con las bancadas panistas y priístas mientras enarbola la bandera el oficialismo (pendejo no es). Su poder está demostrado en muchos rubros y áreas de influencia aunque se le escapó un poco la fiesta cuando impuso a la nefasta Sandra Cuevas en la Alcaldía Cuauhtémoc, quien heredó su poder a alguien aún peor, la también ultraderechista Alessandra Rojo. Ninguna de ambas habría podido aspirar a ello de no haber sido por Ricardo Monreal.


Pero el transfuguismo de Monreal, tanto el partidista como el ideológico no se juzga desde la perspectiva de su opinión propia sino del patrón que él sigue para ello ya que cada cambio coincidió con coyunturas de poder (gubernatura, senaduría y candidatura presidencial).

Esto no lo invalida en el sentido constitucional, pero sí lo sitúa en la tradición del político manipulador como la antítesis del militante de causa que predica MORENA. Como se sabe, Monreal es maestro consumado del lobbyist Interno utilizando el doble discurso y manejando la tensión interna.

Monreal emite constantes declaraciones públicas que matizan, critican o se distancian de las iniciativas centrales del gobierno (y la dirigencia nacional de MORENA) como son los casos de la Reforma Electoral, los  megaproyectos y el estilo de liderazgo. Y aunque la crítica interna es sana, Monreal no la ejerce en los foros partidistas, sino en medios masivos y en sus redes sociales.

Esto sigue el manual clásico de construir capital político propio diferenciándose del núcleo al que —se supone— pertenece y debilitando la unidad de acción. Es la táctica del político que se pone a la sombra del poder para negociar desde allí. Su influencia en el Senado para modificar iniciativas presidenciales es un hecho demostrable. Esto se concatena con el cacicazgo institucional construyendo la red de poder personal de Ricardo Monreal.

Su control del Senado y del proceso de candidaturas en 2021 le permitió colocar a allegados en posiciones clave. Desde las ya mencionadas Cuevas y Rojo hasta su hermano, sus hijos y colaboradores cercanos que consiguieron cargos de supuesta elección popular aunque en realidad fueron adheridos por la inercia de su infraestructura de poder.

Lo dicho en el párrafo anterior señala las prácticas de Monreal de clientelismo y nepotismo que MORENA denunciaba en su carrera hacia el poder. Monreal construye una plataforma de poder autónoma dentro del partido, lo que lo convierte en un jefe alterno con capacidad de veto. Pese a la imagen que Monreal ha vendido por años, su verdadera mecánica de trabajo sigue estando guiada por la escuela tradicional de la política, plena de manipulación, favores, trueques y, cuando son necesarias, traiciones.

Un proyecto de transformación requiere lealtad a las ideas, no a los caudillos internos y ese renglón no forma parte de la doctrina de Ricardo Monreal. Pero, más allá. En el caso de Monreal hay un conocimiento mañoso de chantajes y represalias clásico de los mejores tiempos del PRI y él cuenta con la ventaja de saber adaptarse a las tendencias. Supo brincar de la centro-derecha priísta al izquierdismo porril del PRD, y luego al izquierdismo contestatario de Andrés Manuel López Obrador.

El efecto desestabilizador de El Elefante en la Habitación que Ricardo Monreal utiliza actualmente, se debe en gran parte a su frustración de no haber sido incluido en la carrera presidencial del 2024, a la que aspiraba abiertamente y, como la dinámica sucedida lo demostró, quedó marginado por el proceso de selección en las encuestas que favorecieron, por mucho, a Claudia Sheinbaum.


La tensión que Monreal sostiene entre él y su partido tiene un fondo y tiene una forma. Especialmente siendo un político con su historial de ambición. Al ver bloqueado su camino máximo —al que al menos pensó que llegaría después de López Obrador—, Ricardo Monreal tuvo que hacer uso del conocimiento obtenido durante su carrera política previa y revisar sus opciones que eran, o sumarse lealmente, o convertirse en un factor de desestabilización disfrazada de equilibrio. Sus acciones posteriores después de perder contra Sheinbaum (críticas y distanciamientos) sugieren la segunda.

Ricardo Monreal supo convertirse en un excelente troyano dentro de MORENA creando un hilo invisible entre él y la oposición (conspiración discreta) y desde luego su motivación fuerte fueron sus intereses personales —poder, relevancia y legado— que ya no están alineados con el éxito unificado del proyecto.

Su racionalidad es otra, especialmente cobrarse la factura de haber sido funcionario tantos años. Concretamente, Monreal es el único dinosaurio abusivo tipo PRI, que supo integrarse a la evolución y el triunfo de la izquierda que, en su momento, fue el enemigo jurado del priísmo dictatorial. Al que Ricardo Monreal perteneció por veintitrés años.

Frecuentemente, Monreal apela al respeto a las instituciones, al equilibrio de poderes y al diálogo con los poderes fácticos como son los empresarios y la oposición tradicional. Esa habilidad funcionó muy bien en los años en que el PDR estuvo muy cerca del poder ejecutivo, pero personas como él consiguieron viciar el tubo de respiración ahogando a ese partido, del que Monreal huyó cuando comenzaba a hundirse.

La ironía interesante es que, por un lado, Monreal logró golpear a MORENA cuando metió las manos en las elecciones de 2021. Por otra parte, eso mismo lo puso en evidencia y eso mismo le hizo retroceder bastante ante la aprobación general de quienes luego votaron a favor de Claudia Sheinbaum. Hacia 2022, Ricardo Monreal ya había perdido el crédito de la gente que, tres años atrás, había colocado a López Obrador en la Presidencia de la República.

Dentro de su paja discursiva, Monreal insiste en la retórica medrosa del respeto a las instituciones, al equilibrio de poderes y al diálogo pero para un morenista base, la institucionalidad actual es justo lo que hay que transformar. El excesivo pragmatismo y la conciliación con las estructuras añoradas por Monreal puede diluir el impulso transformador. Monreal representa el ala que busca administrar y moderar sin profundizar el cambio.

Ricardo Monreal sabe manejar sus cartas pero, curiosamente, no dentro de MORENA sino fuera de MORENA. Conoce a la perfección las demasiadas debilidades de la oposición y sabe que todos ellos tienen un precio que él puede y sabe cubrir. Monreal sabe que tanto el PAN como el PRI están liderados por caricaturas de personas emocionalmente inestables con las que cuenta, como Jorge Romero y Alejandro Moreno y, mejor aún para él, también cuenta con el histrionismo de mitómanos narcisistas como Alessandra Rojo, Sandra Cuevas, Claudio X González, Lily Téllez y Kenia López Rabadán, entre otros.

No se acusa a Ricardo Monreal de traición a MORENA, sino de coherencia consigo mismo. Su trayectoria es la de un maestro del pragmatismo político en un partido que nació de principios de izquierda y este partido, MORENA, se enfrenta a su propia encrucijada.

Definitivamente MORENA tiene muchas ladillas en casa y al captar a los mejores operadores del sistema viejo, como Monreal, terminará realizando su última y más destructiva mutación.

Monreal no es un troyano enviado por la oposición; es algo quizás más complejo. Podríamos considerarlo como la encarnación de los vicios del antiguo régimen que aprendió a hablar el lenguaje de la cuarta transformación. Su presencia y fuerza cuestionan la capacidad de MORENA para renovar las prácticas y argumentar la ciencia de sus discursos.

Analizarlo con la razón es defender la idea original del movimiento de que el poder debe servir al pueblo, no a las carreras de sus operadores. El problema es que, el partido MORENA está demasiado ocupado en la promoción WOKE mientras sus militantes (y simpatizantes) responden pendejadas en redes sociales y, por tal razón, no han leído el mensaje de Monreal de que él es solamente un corsario que ha venido por el botín.

No por su parte del botín, cabe señalar, porque habrá que reconocer que MORENA y la 4T, con todo y sus errores (que los ha habido), no se ha servido con la cuchara grande. Monreal, por su parte, sí está acostumbrado a las ganancias inherentes de trabajar en las cúpulas del poder y de manejar a otros a su conveniencia.

La 4T ya demostró que sabe aceptar los inconvenientes y las metidas de pata pero la excesiva parsimonia en la diplomacia de cabeza fría de Sheinbaum y el despiste natural de la inexperta Luisa María Alcalde, podrían darle a Monreal un campo abierto para seguir explotando su vieja política plena de abusos y demagogia.

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jueves, enero 29, 2026

Los errores de MORENA

Cuando la izquierda también se equivoca


La Doctora Claudia Sheinbaum tiene varios frentes y varias responsabilidades en su papel de mandataria de México, lo que la pone en una posición complicada toda vez que, como fue el caso de Andrés Manuel López Obrador, ella no se limita a ser la figura decorativa. Pero antes de verter el artículo en elogios sería pertinente señalar que la Presidenta es la primera en tener demasiados frentes abiertos dentro y fuera del país pero hay un vacío que podría perjudicarla a futuro si ella misma no pone un alto a algunas fallas que está teniendo el partido que la apoyó para llegar al poder.

MORENA, de partido con cambios a nicho de oportunistas

Dicen que sumar al equipo es mejor que restar, el problema es que a veces el arriero echa piedras al costal en lugar de mazorcas y eso sucede en el partido oficialista, entre muchas otras cosas.

Como yo siempre he señalado, en todos lados se cuecen habas y también la izquierda se equivoca y MORENA no es la excepción. El problema es que han alojado en ese partido ratas de alcantarilla venidas del PRI y del PAN (a quienes se supone que combatían) y han descuidado muchos flancos justo en el momento en que la figura al frente, la Presidenta, tiene bastantes problemas por resolver y muchos enemigos que sortear.

El abuso en la retórica fascista de Lily Téllez y Alejandro Moreno ha caído en el absurdo pero de alguna manera ha encontrado apoyo involuntario en la tibieza en la que Luisa María Alcalde Luján ha permitido que se maneje el partido. De alguna manera MORENA se ha hecho suave y flexible al grado de que la oposición puede enmarcar su mediocridad y hacerla viral gracias a que el partido no es exactamente una fuerza que oponga resistencia.

Pareciera que MORENA ha olvidado que para ser líder se requiere de fortaleza y a veces encarar las situaciones como vienen y batear a la zurda si es necesario. Han llegado al punto en el que, tras los ataques verbales de un ejército de opositores, la única que defiende la causa es Claudia Sheinbaum. De los líderes de MORENA no se ven ni sus luces.

Un ejemplo: en Salvatierra Guanajuato gobierna José Daniel Sámano. Hijo de panistas, panista de cuna, y con un equipo de panistas. En su campaña prometió todo con el sabor de izquierda de MORENA y hasta prometió eliminar el infame evento de La Marquesada (una imitación burda de la pamplonada) creada por el PAN en 2006. Hoy, el creador de ese estúpido evento, Rodrigo Carrasco, ha sido contratado como director de comunicación social.

Es decir, Sámano utilizó a MORENA para llegar a la alcaldía de Salvatierra y eso mismo han hecho bastantes Ex-Panistas en toda la república y MORENA no vigila ni por error todo eso. Sin darse cuenta, MORENA está siendo tomada por troyanos priístas y panistas. Desde su interior.

Otro de los muchos errores en cuanto a tónica democrática fue haber censurado la entrevista que Sabina Berman le hizo al ridículo de Eduardo Verástegui para Canal 11 y Canal 14. Primero porque, mal que bien, Verástegui expresó su opinión en un país que se supone es democrático y permite la libre expresión.

La agenda WOKE parece ser una prioridad de los inexpertos nuevos líderes de MORENA (Luisa María al frente) que creen que llevar la bandera de la extrema delicadeza incluyente es el ingrediente de su lucha. Dejan entonces de lado los verdaderos derechos del pueblo favoreciendo su causa personal, a la que no todos pertenecen aunque hayan votado por MORENA.

Luisa María Alcalde y todos en MORENA deberían recordar un poco aquella fábula en la que la tortuga le ganó la carrera a la liebre porque esta se confió de su velocidad.

Y lo peor. Ni Luisa María ni muchos en MORENA parecen darse cuenta que han dejado sola a la Presidenta Claudia Sheinbaum. Más defendida por los medios alternos que por su propio partido.

¡Abusados! ¡Por menos de eso, Fox fue presidente en el 2000!

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martes, enero 06, 2026

¿Venezuela Gate?


Venezuela-Gate; recordando a Vietnam

A criterio de quien esto escribe, Nicolás Maduro no parecía ser sino el simple heredero del trono de Hugo Chávez con todo y su jocosa manera de conducirse aunque de una manera más tibia y desangelada que aquel y, a juicio personal, no me impresionaba demasiado.

Por otra parte, Donald Trump siempre me ha parecido odioso, bipolar/voluble, narcisista y acomplejado. Nadie más que un buen hombre de negocios con más traumas que una niña interna en algún colegio italiano de monjas. En contraste con sus contrapartes políticos, nunca tuvo una educación ni actividad marciales o siquiera un buen nivel deportivo.

Nicolás Maduro y Vladimir Putin pertenecieron a sus respectivos ejércitos y son expertos en artes marciales. Xi Jinping, con una educación formal basada en diplomacia, no es menos —grado Dragón Dorado en Whu-Shu— pero él no perteneció directamente al ejército.

Pero algo que el mundo entero perdió de vista por muchos años fue que Venezuela tiene yacimientos de muchos minerales a los que Estados Unidos siempre ha hecho guiños. Rusia y China, en cambio, detectaron la ambición del Partido Republicano incluso antes de que terminara el siglo pasado.

Para nadie hubo señales de alarma salvo las constantes provocaciones de Chávez llamando demonio a George W Bush además de sus confrontaciones con el decorativo Rey Juan Carlos I (quien no sirve para maldita la cosa). Pero Rusia y China, sí que estaban al pendiente.

El reciente evento de alarde de poder por parte de Donald Trump —atacar Venezuela y secuestrar a Nicolás Maduro— era una jugada predecible para esos dos países, los que en el mismo momento tenían conflictos propios. China por Taiwán y Rusia por Ucrania, pero con razones diametralmente opuestas a las necedades, insisto, narcisistas de Donal J. Trump.

Válidas o no, las razones de China y Rusia animaron a Trump a aprovechar el ambiente hostil entre Europa del Oeste y Vladimir Putin para servirse del pastel, a sabiendas de que se manejaría el argumento de: Ni Putin ni Jinping tienen calidad moral para reclamar nada si ellos han invadido Taiwán y Ucrania. Con esto, Trump tendría adicionalmente un as bajo la manga para negociar territorio global.

Decepciones causadas las de Rusia y China al, aparentemente, permanecer impávidos ante el abuso de Trump en perjuicio de Venezuela y ello generó muchísimas críticas contra esos dos por su tibia protesta diplomática, y un miedo general entre las poblaciones latinoamericanas y de Groenlandia.

Al fin y al cabo Donald Trump había actuado como un abusivo escolar despojando al compañero más débil que tenía algo que él quería. ¿Habrá algo que pueda detener a ese monstruo? A este punto, Rusia y China quedaron como cobardes y la ONU quedó como un organismo inútil, mientras los gobiernos de Colombia y México quedaban posicionándose de manera defensiva. Y en panorama general, Cuba se definió como antagonista declarado.

Pero no hay lógica sin aritmética, dicen

Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña han antagonizado con Rusia y China desde el final de la Segunda Guerra Mundial (por eso existe la OTAN), especialmente porque en ese entonces Rusia lideraba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y por lo tanto representaba el lado opuesto del imperialismo de los aliados en Europa con Estados Unidos.

Mientras los Estados Unidos desarrollaban el Proyecto Manhattan, la Unión Soviética trabajaba en su Programa Soviético de Armas Nucleares y ambos se tenían la mira puesta. La parte más aguda comenzó cuando, en 1959, Estados Unidos creó el Proyecto Emily poniendo bases de misiles en Inglaterra y luego, en 1961, colocó bases de misiles Júpiter en Italia y Turquía; con la finalidad de tener a la URSS al alcance. Todo esto manejando de manera paralela la operación secreta llamada Mangosta en la que habían reclutado soldados desertores de Cuba para intentar derrocar el naciente gobierno de Fidel Castro.

En 1962 Castro y Nikita Jrushchov —líder de la URSS en esos días— acordaron colocar plataformas de lanzamiento de misiles en Cuba para disuadir a los Estados Unidos tanto de invadir la isla como de atacar a la URSS desde Europa (Operación Agregar). El resultado fue un acuerdo en silencio entre John Fitzgerald Kennedy, entonces presidente de los Estados Unidos, y Jrushchov para desmantelar tanto las bases soviéticas en Cuba como las que estaban en Turquía e Italia. Las operaciones posteriores dieron vida al famoso Teléfono Rojo con el que Washington y Moscú permanecieron en contacto directo durante la guerra fría. Aunque también le costó el empleo a Jrushchov.

"La URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen"

Esa fue la sentencia de la URSS ante el bloqueo naval estadounidense en Octubre de 1962 y el día 27 (de ese mes) derribaron desde Cuba el famoso avión espía llamado U-2. Después vino la famosa crisis de los misiles.

Acercándonos más en la parte siguiente de la historia tenemos la guerra de Vietnam, la más conflictiva y significativa del siglo XX. Guerra que comenzó justamente como fue el ataque contra Venezuela, sin previa declaración de guerra y eliminando objetivos civiles. La diferencia estriba en que en el caso de Vietnam había una enemistad poco diplomática implícita mientras Venezuela trató de entablar diálogos que Trump ignoró.

Por tal razón, Venezuela fue tomada por sorpresa, a pesar del previo bloqueo naval en el caribe. Esta operación tuvo un doble objetivo, debilitar el régimen chavista y asustar a los demás gobiernos de izquierda en Latinoamérica.

Lo que Trump planeaba, aparte de hacerse de los recursos de Venezuela, era frenar el avance de los BRICS, toda vez que el dólar va de bajada (recordemos que esa moneda está basada en la confianza y no en el valor real). Conjuntando tales objetivos primarios, Trump haría que el dólar fuera respaldado por el petróleo y al mismo tiempo disuadir a China y a Rusia de incrementar su influencia política y comercial en la región.

¿Por qué, si se supone que China y Rusia son naciones poderosas y no se asustan tan fácilmente?

China basa su política exterior en la diplomacia y el comercio con fuego a discreción enfrentando aranceles y tasas de impuestos menores que se le imponen en el mundo. Su poderío militar está sujeto a las normas internacionales que ha respetado hasta el día de hoy, y su fijación con Taiwán se debe a razones de seguridad nacional y política. Taiwán no está considerado aún como un país independiente sino como una provincia separatista lo que deja a la isla en una situación políticamente precaria. Al regresar a la administración China, Taiwán deja de ser una tentación para Europa y Estados Unidos.

Al igual que China, Rusia sustenta su política exterior en la diplomacia y, como ha quedado demostrado, su economía resiste los bloqueos que le ha impuesto la OTAN, ya que la ha basado en el negocio de la guerra. Un punto que nadie de los gobiernos anti-rusos calculó. Hasta el día de hoy su conflicto mayor es la presencia del nacionalsocialismo del régimen de Azov en Ucrania (no Ucrania per sé) y sus razones para oponerse a que Ucrania pertenezca a la OTAN son justificadas. La OTAN no tiene una función realmente sustentada en el progreso de la paz sino en el negocio europeo de guerra.

Luego entonces, la retórica del mundo occidental opina que Rusia es un estado terrorista que quiere apoderarse de Ucrania y China es lo mismo pero en perjuicio de Taiwán. Las letras pequeñas dicen que en realidad Rusia está queriendo erradicar el resurgimiento del Neonazismo banderista de Ucrania y China quiere hacer que Taiwán se recupere económicamente (y que no se convierta en un lastre futuro). De quererlo, Rusia y China habrían hecho con Lai Ching-te y Volodimir Zelensky lo mismo que Trump hizo con Maduro. Pero ni Rusia ni China están buscando sodomizar a esos países, como Trump sí lo está haciendo con Latinoamérica.

Lo que Trump calculó, y bien

El conflicto abierto entre la Unión Europea y la Federación Rusa por Ucrania se convirtió en (el intento de) una guerra de atrición contra el gobierno de Vladimir Putin que terminó dándoles la sorpresa de que este revirtió los daños e hizo crecer su poderío militar y armamentístico (en la que desde luego contó el apoyo de los BRICS, hay que destacar) —contra lo que Donald Trump pueda cacarear a los cuatro vientos, el ejército y las armas rusas superan al doble a Estados Unidos— pero su avance en medio de un conflicto de esta envergadura mantuvo su atención de sus recursos militares en el frente con Ucrania, mientras China tenía lo propio con Taiwán.

Ante este escenario, Donald Trump se basó en dos cosas claras: Ni Rusia ni China podrían reaccionar de inmediato y la opinión global sería de que ambos países quedarían como dictaduras reclamando por algo que ellos mismos estaban haciendo.

Con tal conocimiento de causa, y tomando por sorpresa a Maduro, Trump calculó el día y hora adecuados para no ser bloqueado en su plan. Cuando Maduro estuvo en suelo estadounidense, los únicos medios de reclamo podían ser diplomáticos y consiguió obtener la atención del mundo al mismo tiempo que generar miedo en la población civil de Latinoamérica.

El error de Trump

Donald Trump, como empresario, es uno de los mejores en el mundo (aunque esté rodeado de idiotas). Las jugadas empresariales de Trump le han permitido calcular las altas y bajas en las tendencias y en ese sentido los líderes Europeos son bastante predecibles. En cuanto a Xi Jinping y Vladimir Putin, Trump tuvo que manejarse a tientas con su discurso pasivo-violento elogiando y dialogando por un lado y agrediendo mediáticamente por el otro. Contó todo este tiempo con la paciencia a toda prueba de ambos presidentes.

Trump supo calcular el momento exacto para dar su golpe y aprovechó el momento de conflictos europeo y asiático para tratar de derrocar a Maduro (nótese, no dije derrocar, porque aún no lo ha derrocado, lo secuestró, que es diferente).

Su primer alarde de triunfo y poder tuvo el efecto esperado los tres primeros días después del secuestro, luego vino la realidad. Si en el caso de Venezuela le ayudó el factor sorpresa, ahora Trump ha puesto al mundo en guardia y, peor aún, tiene pocas razones para justificar su proeza (el congreso quiere un impeachment por destitución contra Trump, y esta vez es en serio). Sin darse cuenta quitó la atención del mundo sobre la OTAN, Ucrania, Taiwán y el conflicto global en torno a todo eso y debilitó aún más las posibilidades de que la Unión Europea se unificara contra Rusia.

Rusia y China, más capaces que bonitos

La pregunta de mucha gente pro Venezuela es: ¿Y por qué ni Rusia ni China hicieron algo para impedir el secuestro de Maduro?

Esa pregunta es justa toda vez que ambos países alardearon mucho de ser socios de Venezuela pero hay un punto que NADIE ve, o nadie quiere ver. De haber intervenido directamente con fuerza militar, cualquiera de los dos, o los dos, habrían establecido una declaración formal de guerra contra los Estados Unidos (que en parte era algo con lo que Trump contaba) y una guerra entre estas potencias habría establecido el inicio formal de la Tercera Guerra Mundial.

Sin embargo Trump se aplicó solo un revés. Si bien Rusia y China permitieron el zugzwang al no intervenir en la jugada del secuestro de Maduro también dejó al descubierto su verdadero juego que es el de tratar de bloquear a estos dos países y al mismo tiempo hacerse de poder en Latinoamérica extrayendo recursos y dominando gobiernos.

Como sucedió en Vietnam y en Afganistán; Rusia y China no intervinieron directamente pero asesoraron y fortalecieron a los gobiernos para devolver el fuego y, hasta el día de hoy, esas dos guerras son las dos más destacadas derrotas que ha tenido Estados Unidos.

Si tú pudiste, nosotros podemos

Aquí viene la reacción boomerang. En su momento ni Rusia ni China actuaron para evitar el secuestro y Donald Trump está alardeando y bravuconeando pero les ha dado luz verde a aquellos otros. Si Rusia se hiciera del poder en Ucrania y China de Taiwán, Estados Unidos no podría replicar diplomáticamente y, aún más, el poderío militar de Estados Unidos quedaría concentrado tratando de intimidar a Latinoamérica. Lo que a la postre lo convertiría en presa fácil de los otros dos.

Europa aprovecha

Mientras tanto, Francia y el Reino Unido hablan de crear centros militares en toda Ucrania, lo que equivale a un gasto militar enorme (a costa de los impuestos de sus ciudadanos) convirtiendo a sus naciones en blancos legítimos que la Federación Rusa podrá atacar. Esto parece irrelevante (y en contra de las capacidades de los rusos) pero lo que nadie pensó en su momento es que tras cuatro años de lisa el ejército ruso ya adquirió experiencia moderna de campo y además cuenta con aliados casi tan poderosos como Rusia misma.

El punto que todo mundo quiere ignorar es que la Federación Rusa NO quiere apoderarse de Ucrania, quiere erradicar al régimen usurpador de Azov (puesto ahí por John McCaine en 2014).

China por su parte es un país que de manera milenaria se ha caracterizado por la paciencia como virtud y no solo ha crecido económica y tecnológicamente, también ha desarrollado un poder militar que también ha superado al estadounidense (a pesar del discurso de Trump). Mientras Donald Trump ha hostilizado a Latinoamérica por diez años, China y Rusia han creado vínculos estratégicos en la región y, en su momento, esto va a representar un serio revés para el gabinete MAGA.

Dos frentes abiertos los de Trump

Donald Trump disfrutará su hazaña al menos todo este año, eso es seguro, y tratará de usarla como bandera para intimidar a los demás gobiernos de izquierda en Latinoamérica. Pero Trump no ha pensado en el frente que abrió dentro de su propio país.

A pesar de su discurso triunfalista, la verdad es que Donald Trump no cuenta con la aprobación mayoritaria de la ciudadanía de su país. El estado de California (al que ataca sin misericordia) y la Ciudad de Nueva York son dos arietes que representan la resistencia Anti-Trump y Anti-MAGA. Incluso mucha población conservadora desaprueba su gobierno. Esto es un indicador tal vez tímido pero mantiene la posibilidad de una reacción de levantamiento social.

El otro frente abierto es Latinoamérica y la población latina en Estados Unidos, que no es poca. El señor Trump no parece darse cuenta que, a estas alturas, se ha hecho de demasiados enemigos y eso no solo lo va a afectar a futuro a él sino también a toda persona vinculada con él. Bush, Clinton y Biden no gozan de mucha simpatía pero nadie se siente humillado por ellos (bueno sí, los musulmanes en el caso de Bush, perdón).

Ucrania, igual de peligroso

Otro detalle que Donald dejó olvidado por considerarlo poco práctico fueron las muchas promesas de supuesto apoyo al payaso de Zelensky con su juego de estira y afloja y el dictador de juguete ya demostró que también puede utilizar el terrorismo si sus intereses así lo requieren. Mientras a Maduro lo respaldan el honor y la integridad, a Zelensky no le respalda valor moral alguno.

Vienen días oscuros, eso sí

Pero desde luego los señalamientos de todo lo anterior son un mero placebo que nos hace sonreír por las estupideces de Trump. Todos sabemos que este año, al menos, será una constante entre la zozobra y la esperanza con un par de pendejos sueltos en el mundo: Donald Trump y el traumado Marco Rubio. Vance y los otros son burguesitos con complejo de europeos.

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miércoles, diciembre 10, 2025

Difrazados de piratas

Un fraude llamado GenZ... o La Marcha de los Millones de Pesos


La Generación Z, a menudo definida como la cohorte demográfica nacida entre mediados y finales de la década de 1990 y principios de la de 2010, se está consolidando como una fuerza significativa en el panorama sociopolítico actual. Sus valores, comportamientos y activismo están moldeados por un conjunto único de experiencias marcadamente diferentes a las de las generaciones anteriores.

Recientemente, la Marcha de la Generación Z, celebrada en la Ciudad de México el 15 de noviembre de 2025, ha generado un amplio debate sobre la verdadera representación de esta generación.

Resumen de la Marcha

La Marcha de la Generación Z se ha convertido en un punto de encuentro para la disidencia contra el actual gobierno de izquierda en México. Este movimiento fue organizado principalmente por tres partidos políticos como el Partido Acción Nacional (PAN), el Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Contrario a la generación que dice representar, los líderes de esta marcha no pertenecen a la Generación Z porque se trata de prominentes empresarios como Claudio X González y Ricardo Salinas Pliego. Sus motivaciones parecen difuminar la línea entre la auténtica representación juvenil y el oportunismo político.

Antecedentes

Los participantes se han asociado históricamente con ideologías de derecha y han enfrentado desafíos por parte del gobierno actual, al que critican por supuesta mala gestión e ineficiencias.

Dinámica de liderazgo

La marcha está impulsada principalmente por dos figuras influyentes: Claudio X González, conocido por orquestar frentes de oposición, y Ricardo Salinas Pliego, notorio por sus controvertidas prácticas empresariales.

Características clave de la marcha

La marcha se caracterizó por dos rasgos distintivos que merecen un análisis detallado:

Provocación y reacción:

Los organizadores buscaron provocar al gobierno federal con insultos y retórica incendiaria, anticipando una reacción significativa, posiblemente violenta. Sin embargo, la verdadera ironía reside en que fue la policía quien sufrió la agresión, y los detenidos fueron tildados de presos políticos, lo que complica aún más la situación.

Instrumentalización de los movimientos juveniles

Al vincular el movimiento con la Generación Z, estos líderes intentan conectar su agenda política con un sector demográfico más joven que suele buscar autenticidad y activismo. Sin embargo, la autenticidad de su agenda es cuestionable, ya que se basa en la manipulación de percepciones en lugar de abordar los problemas reales que enfrenta la juventud actual.

La dinámica manipuladora del liderazgo

Una de las figuras clave en la construcción del discurso en torno a esta marcha es Edson Andrade, un director ejecutivo involucrado en iniciativas culturales. Las contribuciones de Andrade al movimiento resaltan un tono preocupante ya se presenta como víctima de la represión gubernamental mientras manipula la disidencia juvenil para obtener rédito político. Sus esfuerzos por difundir el mensaje de que el gobierno es pro narcotraficantes y represivo mediante granjas de bots e influencia mediática generan serias dudas.

Control de los medios

La propiedad de TV Azteca por parte de Salinas Pliego le otorga una influencia considerable para moldear el discurso público en torno a la marcha. Este control sobre la percepción mediática difumina la línea entre el discurso político informado y la indignación fabricada.

Aprovechamiento de la Generación Z

El intento de utilizar a la Generación Z como fachada para ambiciones políticas demuestra una falta de compromiso genuino con las necesidades y aspiraciones de la comunidad. La Generación Z se caracteriza por su deseo de autenticidad, inclusión y justicia social; valores que están en gran medida ausentes en las motivaciones de los líderes de esta marcha.

La verdadera voz de la Generación Z

Es fundamental reconocer que la Generación Z comprende diversas perspectivas y no se ajusta fácilmente a las agendas de los operadores políticos. Esta generación está marcada por sus experiencias únicas, moldeadas en gran medida por la tecnología, las redes sociales y una creciente conciencia sobre temas como el cambio climático, la justicia social y la salud mental.

Representación auténtica

Una representación auténtica de la Generación Z requeriría las voces de los propios jóvenes, aquellos que comprenden genuinamente los desafíos y las aspiraciones de sus pares. Es vital involucrarse con los movimientos de base, en lugar de con maniobras políticas impuestas desde arriba.

Compromiso crítico

A medida que los miembros de la Generación Z se movilizan en torno a temas sociales, es crucial que analicen críticamente las causas con las que deciden alinearse. Esto garantiza que su activismo refleje sus valores y aspiraciones, en lugar de simplemente servir a agendas externas.

Conclusión

La "Marcha de la Generación Z" sirve como caso de estudio que ilustra las complejidades de la representación juvenil en el activismo político. Si bien los organizadores pueden aprovechar la energía y la pasión de esta generación, no deben pasarse por alto las preocupaciones sobre la autenticidad y la manipulación. La verdadera voz de la Generación Z surge de una expresión genuina.

El gran problema

La mencionada Generación Z —la de la marcha— no está en el contexto de exigir en virtud de que ellos mismos no están comprometidos con ninguna clase de obligación. La mayoría busca vivir obteniendo ganancias de internet, no son exactamente solidarios y no se sienten moralmente responsables de ser empáticos con el resto de los entes sociales.

Ejemplo: Hoy las personas mayores a treinta y cinco que osen vestir casual son llamados chavo-rucos. O bien, cualquier indicativo de caballerosidad y coqueteos con el romanticismo tradicional es considerado como machismo opositor.

Los jóvenes menores a veinticinco años ven normal el sexo como método para socializar y es común ver a muchos de estos muchachos (y muchachas) derramando dinero en antros y cervecerías cada fin de semana. Amén del consumo indiscriminado de sustancias relativamente permitidas (pero cuyo uso no es del todo recomendable por los médicos) hasta el uso de drogas de alto riesgo.

Las redes sociales y las plataformas de streaming están plenas de influencers Pseudo-GenZ que exhortan a la superficialidad con retos estúpidos y la presunción de una vida llena de lujos y perfección que están lejos de poseer en realidad. Y han normalizado la opción de ser no binarios si su inclinación sexual no es del todo satisfactoria.

Los marchistas de la manifestación del pasado 15 de Noviembre sobre el Zócalo capitalino no mostró a una juventud inconforme con un gobierno sino al capital político comprado con gruesas cuentas bancarias por parte de la oposición que cada día pierde más capacidad para ser una ideología política y ha dejado claro que se trata de recuperar el poder y el control sobre el pueblo.

Edson Andrade es un pobre diablo que se arriesgó a quedar en el cadalso mediático a cambio de algunos pesos con varios ceros en sus depósitos bancarios utilizando un protagonismo de YouTube-Influencer yendo del extremo nacionalista convocando a una lucha que él mismo no conoce, al papel de víctima. Mientras descansa en el lujo de su apartamento facilitado por el monto del dinero que recibe por parte del PAN.

Dudo mucho que Edson y sus saltimbanquis hayan leído algún libro completo de política o filosofía porque la convicción de que los jóvenes ya están hartos es poco creíble cuando el sujeto puede ir fácilmente al Palacio de Hierro a comprar alguna chuchería y desayunar con quinientos pesos cuando el verdadero pueblo apenas junta cien pesos al día para medio comer alguna gordita o algún tamal con atole mientras espera la combi en la parada.

La proporción que ni la oposición ni los influencers pagados pueden ver es la de esa gran diferencia entre pelear diario por la supervivencia en los barrios del Estado de México y la vida holgada que se lleva en lugares como Polanco, Narvarte, Del Valle, Condesa y algunas partes del Centro Histórico. Ahora secuestrado por esos influencers mercenarios con su espacio a disposición del mejor postor y por extranjeros que pagan menos impuestos en México que en sus países.

El mexicano promedio ha sido exiliado a las casas de interés social en los alrededores de Ecatepec, Cuautitlán y Nezahualcóyotl —por mencionar algunos— y luchan por recibir el agua suficiente para poder tener un relativo bienestar cada tercer día.

La Generación Z que marchó ese 15 de Noviembre no parece conocer esa realidad. Es evidente.

La respuesta saltó a la vista en Diciembre 6, cuando tanto Reforma como Alameda y el Zócalo se llenó de acarreados (siguiendo la retórica de los medios) apoyando al gobierno y superando tres veces la asistencia de marchistas. Marcha en la que hubo más GenZ's reales que en la marcha anterior. Quedó claro que aquella marcha con banderas de piratas era uno de los muchos trucos de Salinas Pliego y Claudio X González para descarrilar la posición de Morena en la aceptación pública.

Evidencias de la ignorancia:

Hace algunos años leí una publicación en Facebook en donde aseguraban que Corea del Norte acababa de proponerle a México ponerse en contra de los Estados Unidos y, a cambio de la cooperación, ese país devolvería a México el territorio perdido en manos de López de Santa Anna. Por supuesto que la nota era Fake.

La nota se había transcrito, de alguna manera, del expediente del Telegrama Zimmerman enviado por el imperio alemán en 1917 a su embajador en México con la finalidad de que este conversara con Venustiano Carranza, en esos días Presidente de México, y lo convenciera de iniciar una guerra en corto contra los Estados Unidos en apoyo al imperio alemán.

Es decir, el ingenioso autor de la publicación en Facebook había hecho una vil copia del pasado y, además, mala. Pero esto deja una clara evidencia de la ignorancia cultural que prevalece en la mayoría de jóvenes en México. Ignorancia que la oposición intentó explotar.

También recordé aquel meme en donde John Lennon habla de las enseñanzas filosóficas que le dejó su madre cuando en realidad Lennon creció lejos de Julia —su madre— y fue criado por Mary Elizabeth King (la tía Mimi) y jamás tuvo, el Ex Beatle, consideración alguna por los sentimientos de nadie. No es nuevo aquello de que John Lennon fue genial compositor (y músico, claro) pero como persona era un bastardo. Pero hoy en día la verdad no es válida para la GenZ que quiere vender y obtener likes, ¿cierto?.

La verdadera Generación Z

Pocos integrantes de esta generación están enfocados en lo político. Sus bases filosóficas ajustan más con el existencialismo que con el idealismo y habrá que reconocerles que en cierto modo resultaron más realistas que los millenials. La Generación Z, la de verdad, busca construir en el entorno que ellos sin implicarse del todo —salvo lo necesario— con el resto de ideologías y cuyo compromiso consigo mismos es más realista que ideológico.

Colgarse de la bandera de One Peace no es una opción que los verdaderos GenZ hubieran tomado. Por la simple razón de que ellos sí entienden lo que quieren obtener de la sociedad y la bandera de marras es el símbolo comercial de un juego de consola.

Pero por supuesto, la oposición sabe que ni tú, ni mucha gente, conocen ese hecho.

Es cuanto

Messy Blues

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jueves, septiembre 18, 2025

Hace cuarenta años

19 de septiembre de 1985, la herida que nunca cerró


Han pasado ya cuarenta años desde entonces. Un amanecer que marcó para siempre a México. El 19 de septiembre de 1985 no es una fecha cualquiera: es un recordatorio imborrable de la fragilidad humana frente a la naturaleza, y al mismo tiempo, de la fortaleza de un pueblo que se negó a rendirse. Un México de acero.

Yo lo viví. No lo leí en los periódicos ni me lo contaron en la televisión. Sentí la furia de la madre tierra abrirse paso para demostrar su poder. Sentí el miedo, la incertidumbre y esa sensación imposible de describir de que la vida podía terminar en cualquier instante. No hay manera de borrar de la memoria el derrumbe de edificios, el polvo, los gritos de auxilio, la confusión generalizada. El miedo al estar en medio de todo aquello

Pero este texto no es para ponerme en el centro de la historia ni para dramatizar mi papel de sobreviviente. No es para ganar admiración. Escribir esto es un acto de memoria.

Es por todos aquellos que no volvieron a ver la luz del día. Es por los miles que perdieron a un ser querido, su hogar o el rumbo de su vida. Es por quienes todavía, como yo, cargamos con la pesadilla y vivimos con un miedo latente que despierta cada vez que suena la Alerta Sísmica.

Esa alerta, que pone los nervios de punta, no existía en 1985 y pudo haber salvados muchísimas vidas.

El terremoto del 85 no solo destruyó edificios, también derrumbó la confianza de un país entero en sus instituciones. Al mismo tiempo reveló, sin embargo, la fuerza de su gente. Miles de ciudadanos salieron a las calles con las manos desnudas a rescatar, a ayudar, a levantar escombros. México aprendió y demostró entonces que la solidaridad podía ser más grande que la tragedia.

Treinta y dos años después, en 2017, la tierra volvió a recordarnos su poder en la misma fecha: 19 de septiembre. La coincidencia fue cruel, como una irónica broma tratando de volver a abrir una herida que muchos aún no terminábamos de sanar. Como diciendo a las nuevas generaciones que la naturaleza es más poderosa que cualquier otra cosa.

Ese 2017 también hubo pérdidas, también hubo dolor y nuevamente se levantó el espíritu solidario que caracteriza a mi país.

Hoy, a cuatro décadas de distancia, sigo agradeciendo a Dios por la oportunidad de estar aquí para contarlo. Pero también sigo honrando la memoria de quienes no sobrevivieron. La memoria no se borra, se transforma en un compromiso con el honor para los que se fueron. No debemos olvidar, ni minimizar, ni dejar que el tiempo diluya la lección aprendida.

El 19 de septiembre no es solo una fecha en el calendario. Es un altar invisible en el corazón de México.

En memoria de quienes partieron en 1985 y en 2017. Recordar es honrar a quienes nos dejaron.

Respetuosamente

Messy Blues

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lunes, agosto 18, 2025

A tomar en cuenta

Qué esperar después de la Cumbre de Alaska


La reciente cumbre entre los pares ruso y estadounidense, Vladimir Putin y Donald Trump, es, como ya señalé en el artículo anterior, un momento que quedará para la posteridad en muchos sentidos. No solamente se trata de Ucrania y su fascista  e ilegítimo gobierno palmeado por los no menos fascistas líderes de Europa.

En esa reunión hubo dos mensajes claros: Estados Unidos no seguirá arropando a un fracasado como Volodimir Zelensky y Vladimir Putin no cederá ni un centímetro lo que ya ha ganado. En resumen: ambos líderes dejaron claro que tanto la Federación Rusa como los Estados Unidos de América son las dos primeras potencias mundiales que no van a permitir que alguien tan insignificante como Zelensky los siga manipulando.

Pero hay algo que probablemente tanto la KGB como la CIA (y hasta el FBI) deberían tomar en consideración, si no es que ya lo hicieron: el fantasma del terrorismo.

Por supuesto que los expertos en inteligencia sabrán leer las entrelíneas de lo que hoy lunes dijo Zelensky con su discurso disfrazado pero hay mensajes aún más claros que eso. El batallón Azov está liderado por sujetos que tienen en la mente la escuela que dejó Stephan Bandera, un fascista Pro Nazi que de hecho regaló Odesa y Starobilsk a Hitler a cambio de inmunidad. Azov no va a soltar el poder que cree tener solamente porque Donald Trump ha logrado conversar con Vladimir Putin y tener a Zelensky en la sala oval.

El problema no es que Zelensky deje o no el poder llamando a elecciones libres y que, al mismo tiempo, Europa deje de presionar a Ucrania para convertirse en un frente hostil en la frontera con Rusia, que de hecho es el punto de partida. El problema es la naturaleza del grupo de poder dentro de Ucrania misma: un grupo de ideología Neonazi que busca el control fascista en ese país.

Los extremistas no son personas que utilicen el respeto a los derechos humanos y eso ha quedado históricamente probado con los muchos atentados en la historia de la humanidad —no olvidemos Múnich en 1972 ni el WTC en 2001— y por supuesto los altos rangos de Azov cumplen con tales requisitos. Ni siquiera se puede poner en duda la calidad de militantes de ese ejército y menos aún sus simpatizantes, que no son pocos.


El poder en ese país ha permitido que esos altos mandos, incluido Zelensky, dispongan de un fondo financiero oculto —proporcionado involuntariamente por Europa y Joe Biden— que les ha vuelto millonarios a través de mercados negros y grupos de mafia. El dinero que Europa y Estados Unidos le proporcionaron al régimen golpista de Azov ha permitido muchas actividades de lavado y triangulación de 
dinero al que por supuesto ni Zelensky ni su régimen van a renunciar sin presentar pelea.

Lo que ni Joe Biden ni Boris Johnson calcularon en su momento —o no quisieron calcular— fue la posibilidad de que estaban creando una versión eslava del Talibán bajo la misma dinámica de fortalecer a un tercero para no hacerle frente franco al enemigo que temen: la Federación Rusa. Esta cobardía técnica ha caracterizado mucho a Europa, la cual siempre se ha valido de escudarse con Estados Unidos pero en el caso presente fue el propio Biden quien prefirió financiar a Zelensky y  Azov sin declaración formal de guerra contra Rusia.

El punto es que Azov no está formado por personas con preparación cultural ni honor. Sus principios marciales están lejos del Semper Fi de Estados Unidos o del patriotismo británico de Winston Churchill y de hecho los de Azov son parte de una ideología que en la segunda guerra mundial fue colaboracionista de los nazis, quienes no se destacaron ni por su honor, ni por su patriotismo, ni por su integridad moral.

En el supuesto de que, tras estas dos cumbres, Rusia y Ucrania lleguen a un acuerdo aceptable quedará claro que el plan de la OTAN y la Unión Europea para debilitar a Rusia se va a desmoronar de tal modo que incluso el propio pueblo ucraniano pida juicio contra Zelensky y Azov. Lo que significa que habrá una serie de resultados mixtos en los que Rusia tendrá razones para exigir condiciones como:
  • Elecciones Presidenciales en Ucrania
  • La cesión de territorio ganado durante el conflicto a favor de la Federación Rusa
  • Retiro de tropas ucranianas de las poblaciones de Donbass, Járkov, Gerson y Zaporiyia
  • Referéndum entre las poblaciones de esas regiones
  • La No adhesión de Ucrania a la OTAN
  • La neutralidad de Ucrania
  • La revisión de los acuerdos de Minsk
  • La desmilitarización de Ucrania
  • La desnazificación de Ucrania
Un acuerdo de paz basado en el diálogo entre Estados Unidos y Rusia representará tanto para Europa como para Ucrania una derrota técnica que va a tirar mucho dinero a la basura (nada menos que el presupuesto civil de casi diez años de cada país europeo) y va a representar algunos resentimientos por parte de los extremistas de ultraderecha en la región, Azov incluidos.


Donald Trump fue bastante sutil y diplomático con Zelensky y los representantes de la Unión Europea pero también supo mantenerlos como viles espectadores de la situación que ya domina bastante bien el Presidente Norteamericano, y supo poner a Zelensky en su sitio de aspirante, a pesar de que varias veces se refirió a él como El Presidente de Ucrania. Con estas cartas, Trump dejó claro que ni él ni Putin les están pidiendo permiso para un acuerdo de Paz aunque a veces coqueteaba con la tentación de pretender que la Federación Rusa no tenía otro remedio —lo cual es falso.

Esa última mascarada se cayó justo en el momento en que pausó la reunión para llamar a su par ruso.

Si Azov y Zelensky se encuentran eventualmente sin el poder que ahora ostentan, se habrá acabado para ellos su era de gloria y fortuna y para Europa será una derrota abierta frente a Rusia. Los militantes de grupos extremistas, al no estar comprometidos con ninguna cuestión de principios, se convertirán de facto en potenciales terroristas. Y eso quedó claro con el atentado que casi le cuesta la vida al propio Trump y el de New Orleans, ambos este mismo año.

Esto significa que si bien Donald Trump ha sabido jugar la baraja hasta este momento, tampoco debe confiarse del mirón detrás del juego. El señor tiene una boca muy impulsiva y eso puede ser su némesis. Hasta el momento tiene la disposición al diálogo por parte de Vladimir Putin y Trump debería aprovechar para regresar a Estados Unidos a su papel neutral del que Joe Biden y su inepta administración lo sacó.

Darle muchas opciones de negociación a Zelensky va a representar algo fatal a futuro. En este momento Zelensky ya está derrotado y así lo deberían asumir todos.

Es cuanto

Messy Blues


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