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miércoles, julio 22, 2026

Un regreso a las cuerdas de la realidad

Riffs, geopolítica y los enemigos del pueblo


Después de unos meses en silencio en el blog, afinando la guitarra y masticando la realidad, es momento de volver a conectar el amplificador y decir las cosas como son. Como músico que navega entre la complejidad del rock progresivo y la crudeza del blues, entiendo que la política global y nacional hoy suena a una disonancia preocupante. Aquí va un resumen de lo que no nos podemos callar.

1. El frente nacional: Los verdaderos enemigos del pueblo

En México, las cartas siguen sobre la mesa desde aquel fraude de 2006 que marcó a toda una generación de activistas de izquierda.

Hoy nos enfrentamos a dos actores nefastos:

Ricardo Salinas Pliego: Un oligarca que pretende mantener privilegios fiscales a costa del pueblo, exprimiendo a la gente trabajadora mediante esquemas de endeudamiento abusivo por baratijas. Su modelo es la usura disfrazada de imperio empresarial.

El Partido Acción Nacional (PAN): Una cúpula impregnada de delincuencia de cuello blanco, vínculos protectores con el crimen organizado y un clasismo sistémico que desprecia profundamente a la gente pobre (personificado en figuras impresentables como Natalia Torres).

2. La pesadilla geopolítica: La ultraderecha y el fascismo renovado

En el plano internacional, el panorama es aún más sombrío y brutal:

Donald Trump, JD Vance y Marco Rubio: Representan una reedición contemporánea del autoritarismo más siniestro (a la usanza de Hitler, Goebbels y Himmler), cuyo objetivo es someter al planeta bajo una agenda chauvinista y destructiva.

Benjamín Netanyahu: Actúa como un Mussolini moderno, llevando el belicismo y la opresión a niveles inhumanos.

Volodimir Zelenski y la Unión Europea: Lejos de la narrativa heroica del mainstream, el gobierno ucraniano ha abrazado la influencia de facciones extremistas (como el batallón Azov de corte banderista), mientras que la UE se ha prestado a un juego bélico sangriento solo para desgastar a Rusia, sin importar las consecuencias para la población.

3. El desconcierto: Vladimir Putin (otrora mi héroe) y las contradicciones de la geopolítica

Para quienes hemos analizado la política internacional defendiendo posiciones antiimperialistas, resulta profundamente desconcertante ver a Vladimir Putin dedicar elogios a Donald Trump el día de su cumpleaños. Es una muestra dura de que en la alta política internacional las alianzas de conveniencia suelen pasar por encima de los principios ideológicos, dejándonos una lección clara: la única postura coherente es con los pueblos, no con las cúpulas de poder.

La distinción necesaria: El pueblo no es la élite

Para no caer en dogmatismos ni discursos de odio simplistas, es vital hacer una pausa y afinar el análisis.

EE. UU. y Ucrania: El pueblo estadounidense no es el reflejo de sus cúpulas ultraconservadoras ni de sus corporaciones armamentistas; hay millones de trabajadores, estudiantes y activistas en EE. UU. que luchan a diario contra la desigualdad y el belicismo de su propio Estado. De la misma forma, el pueblo ucraniano es la primera víctima de una geopolítica brutal que lo usa como peón, sufriendo la guerra en carne propia mientras la propaganda intenta homogeneizarlos bajo las agendas de sus sectores más extremistas. A ellos y a los rusos.

Los sectores acomodados en México: Del mismo modo, no todos los empresarios ni las personas con recursos en México comparten la lógica rapaz de Salinas Pliego ni el dogmatismo clasista del PAN (el partido político más mierda que pueda existir). Existen sectores de la iniciativa privada que entienden la responsabilidad social, que cumplen con sus obligaciones fiscales y que respetan la dignidad de la clase trabajadora.

La lucha de clases y la crítica geopolítica deben dirigirse con precisión hacia las estructuras de poder, el capital especulativo y la demagogia política, no hacia sociedades enteras que, al final del camino, también buscan sobrevivir y vivir en paz.

Conclusión

Sigamos tocando, cuestionando y alzando la voz sin concesiones. Desde este espacio independiente, la guitarra y el pensamiento crítico seguirán firmes.

Es cuanto

Messy Blues


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sábado, marzo 01, 2025

Zelensky - Trump

¿Reír o llorar?

No tengo adjetivos para referirme acertadamente a Zelensky, salvo que para mí es un narcisista patológico, aparte de idiota, claro. Pero yo definitivamente jamás había visto tres villanos haciendo el ridículo a nivel mundial por televisión. Y me sorprende que Zelensky se mueve por el mundo como si nada sucediera. Va de Washington a Londres en un tris y tiene a los europeos comiendo de su mano mientras el ciudadano norteamericano promedio está financiando sus aventuras.

Personalmente no me caen bien ni Trump ni Vance pero es verdad, al menos en un argumento básico, que Estados Unidos gastó en tres años financiando a Ucrania, el presupuesto que hizo falta en los desastres de Florida y California y muchos ciudadanos están más que molestos. Yo lo estaría. Aunado a eso, todavía soportar los desplantes de los ucranianos que huyeron de la guerra y, lejos de comportarse como huéspedes, exigen un trato de primer mundo.

Pero, ¿Por qué Trump se acercó a Rusia?

Para nadie es nuevo que Trump y Putin llevan una cierta buena relación desde hace años, incluso el Partido Demócrata los acuso de haber intervenido el sistema informático de las elecciones a favor de Trump en 2016. Eso definitivamente es poco posible especialmente cuando la Federación Rusa siempre ha evitado la intromisión, pero sí es verdad que como ex-agente de la KGB uno, y aficionado a las armas el otro, existe un cierto tipo de convergencia, un lazo si bien no afectivo, sí bastante estrecho que los hace iguales en cierto modo.

Vladimir Putin es un lobo, uno que domina las estepas de la política mundial y puede lograrlo todo solo o acompañado y jamás ha precisado de ayuda alguna, cosa que se puede notar desde 1999 cuando ocupó su primer cargo a nivel presidencial. Putin es un Ex-Agente de la KGB entrenado en muchas cosas de índole militar y marcial así como en artes, idiomas y cultura. Como buen ruso de la era soviética, es un buen jugador de ajedrez y eso lo ha dejado patente en todo lo que hace. Donald Trump es un idiota, ya lo sabemos, pero no es cualquier idiota, es un idiota con visión y de entrada sabe que su amistad con Vladimir Putin dará mejores resultados que la inútil defensa que el occidente hace a Zelensky. Pero echando una mirada, podríamos entender por qué Trump prefiere hacer tratos con Putin y no con la Unión Europea:

Emmanuel Macron: También llamado muy acertadamente como "Napoleoncito" por María Zajárova, vocera presidencial del Kremlin. Macron es un pobre diablo surgido de una educación jesuita y la parte más emocionante de su vida fueron el esgrima a nivel amateur y alguno que otro deporte mal practicado pero sostenido por los profundos bolsillos de sus padres, ambos médicos, su personalidad trató de ser la de un líder en una época de transición y escribió un tibio ensayo literario que pasó de noche: "Memoria, historia y olvido". Libro del que al parecer él mismo no aprendió nada. En resumen, nada interesante detrás de Macron.

Keir Starmer: Con una relativamente exitosa carrera de abogado internacional, sus bases políticas son nacionalistas y desde luego monarquistas. Su máxima experiencia como soldado también se limita a la respuesta militar de Inglaterra a la Argentina por el asunto de las Falkland Islands (Islas Malvinas) y fue licenciado luego de que un obús mal manejado por su propio escuadrón estallara cerca de ellos y lo dejara temporalmente sordo. Un Keir Starmer de veinte años regresó temeroso a su casa después de eso.

Donald Trump es un niño rico comportándose como tal a pesar de su avanzada edad pero al menos tiene la ventaja de tener mucho dinero y eso le permite hacer y deshacer a su antojo... pero no contra Putin. Donald Trump sabe que Putin representa un código de honor y que confrontarse con él sería una gran estupidez y también sería tanto como negar la historia moderna de la civilización alcanzada en 1989 después de la política perestroika de Mijaíl Gorbachov, cuando por cierto Donald Trump logró colocar negocios de su padre y de él en la casi desaparecida Unión Soviética. Lo cual explica en parte el respeto de Trump hacia La Federación Rusa como la conocemos hoy en día.

Luego entonces tenemos un capítulo pleno de bochorno y vergüenza en el que Volodimir Zelensky debió reunirse con Trump para acordar el inicio de un proceso de paz y el ucraniano cambió la jugada exigiendo más dinero y ayuda militar "Para vencer a Rusia". Definitivamente no es posible acertar ante uno de dos hechos: "Zelensky es muy valiente" o "Zelensky es muy idiota"... me inclino por la segunda opción, Zelensky es un idiota consumado aunque su decisión de no ceder terrenos que no le pertenecen a Estados Unidos no me disgusta del todo, confieso. El punto es que en cuestión de minutos Volodimir Zelensky fue hecho pedazos por dos lobos de mar de la política internacional: JD Vance y Donald Trump, a nivel mundial y en vivo. Pensé que Zelensky no podría mejorar su papel de imbécil pero por lo visto se ha propuesto sorprenderme.

Los memes y bromas no esperaron para aparecer y, si bien muchos occidentalistas se sienten agraviados, especialmente los ucranianos nacionalistas, buena parte del mundo se ha regocijado de algo que en el fondo esperaban ver, el momento en que Donald Trump le quitó la careta a un dictador. Si esta guerra sigue, será irresponsabilidad de un puñado de idiotas como son los miembros de la OTAN.

Es cuanto

Messy Blues

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