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martes, enero 06, 2026

¿Venezuela Gate?


Venezuela-Gate; recordando a Vietnam

A criterio de quien esto escribe, Nicolás Maduro no parecía ser sino el simple heredero del trono de Hugo Chávez con todo y su jocosa manera de conducirse aunque de una manera más tibia y desangelada que aquel y, a juicio personal, no me impresionaba demasiado.

Por otra parte, Donald Trump siempre me ha parecido odioso, bipolar/voluble, narcisista y acomplejado. Nadie más que un buen hombre de negocios con más traumas que una niña interna en algún colegio italiano de monjas. En contraste con sus contrapartes políticos, nunca tuvo una educación ni actividad marciales o siquiera un buen nivel deportivo.

Nicolás Maduro y Vladimir Putin pertenecieron a sus respectivos ejércitos y son expertos en artes marciales. Xi Jinping, con una educación formal basada en diplomacia, no es menos —grado Dragón Dorado en Whu-Shu— pero él no perteneció directamente al ejército.

Pero algo que el mundo entero perdió de vista por muchos años fue que Venezuela tiene yacimientos de muchos minerales a los que Estados Unidos siempre ha hecho guiños. Rusia y China, en cambio, detectaron la ambición del Partido Republicano incluso antes de que terminara el siglo pasado.

Para nadie hubo señales de alarma salvo las constantes provocaciones de Chávez llamando demonio a George W Bush además de sus confrontaciones con el decorativo Rey Juan Carlos I (quien no sirve para maldita la cosa). Pero Rusia y China, sí que estaban al pendiente.

El reciente evento de alarde de poder por parte de Donald Trump —atacar Venezuela y secuestrar a Nicolás Maduro— era una jugada predecible para esos dos países, los que en el mismo momento tenían conflictos propios. China por Taiwán y Rusia por Ucrania, pero con razones diametralmente opuestas a las necedades, insisto, narcisistas de Donal J. Trump.

Válidas o no, las razones de China y Rusia animaron a Trump a aprovechar el ambiente hostil entre Europa del Oeste y Vladimir Putin para servirse del pastel, a sabiendas de que se manejaría el argumento de: Ni Putin ni Jinping tienen calidad moral para reclamar nada si ellos han invadido Taiwán y Ucrania. Con esto, Trump tendría adicionalmente un as bajo la manga para negociar territorio global.

Decepciones causadas las de Rusia y China al, aparentemente, permanecer impávidos ante el abuso de Trump en perjuicio de Venezuela y ello generó muchísimas críticas contra esos dos por su tibia protesta diplomática, y un miedo general entre las poblaciones latinoamericanas y de Groenlandia.

Al fin y al cabo Donald Trump había actuado como un abusivo escolar despojando al compañero más débil que tenía algo que él quería. ¿Habrá algo que pueda detener a ese monstruo? A este punto, Rusia y China quedaron como cobardes y la ONU quedó como un organismo inútil, mientras los gobiernos de Colombia y México quedaban posicionándose de manera defensiva. Y en panorama general, Cuba se definió como antagonista declarado.

Pero no hay lógica sin aritmética, dicen

Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña han antagonizado con Rusia y China desde el final de la Segunda Guerra Mundial (por eso existe la OTAN), especialmente porque en ese entonces Rusia lideraba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y por lo tanto representaba el lado opuesto del imperialismo de los aliados en Europa con Estados Unidos.

Mientras los Estados Unidos desarrollaban el Proyecto Manhattan, la Unión Soviética trabajaba en su Programa Soviético de Armas Nucleares y ambos se tenían la mira puesta. La parte más aguda comenzó cuando, en 1959, Estados Unidos creó el Proyecto Emily poniendo bases de misiles en Inglaterra y luego, en 1961, colocó bases de misiles Júpiter en Italia y Turquía; con la finalidad de tener a la URSS al alcance. Todo esto manejando de manera paralela la operación secreta llamada Mangosta en la que habían reclutado soldados desertores de Cuba para intentar derrocar el naciente gobierno de Fidel Castro.

En 1962 Castro y Nikita Jrushchov —líder de la URSS en esos días— acordaron colocar plataformas de lanzamiento de misiles en Cuba para disuadir a los Estados Unidos tanto de invadir la isla como de atacar a la URSS desde Europa (Operación Agregar). El resultado fue un acuerdo en silencio entre John Fitzgerald Kennedy, entonces presidente de los Estados Unidos, y Jrushchov para desmantelar tanto las bases soviéticas en Cuba como las que estaban en Turquía e Italia. Las operaciones posteriores dieron vida al famoso Teléfono Rojo con el que Washington y Moscú permanecieron en contacto directo durante la guerra fría. Aunque también le costó el empleo a Jrushchov.

"La URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen"

Esa fue la sentencia de la URSS ante el bloqueo naval estadounidense en Octubre de 1962 y el día 27 (de ese mes) derribaron desde Cuba el famoso avión espía llamado U-2. Después vino la famosa crisis de los misiles.

Acercándonos más en la parte siguiente de la historia tenemos la guerra de Vietnam, la más conflictiva y significativa del siglo XX. Guerra que comenzó justamente como fue el ataque contra Venezuela, sin previa declaración de guerra y eliminando objetivos civiles. La diferencia estriba en que en el caso de Vietnam había una enemistad poco diplomática implícita mientras Venezuela trató de entablar diálogos que Trump ignoró.

Por tal razón, Venezuela fue tomada por sorpresa, a pesar del previo bloqueo naval en el caribe. Esta operación tuvo un doble objetivo, debilitar el régimen chavista y asustar a los demás gobiernos de izquierda en Latinoamérica.

Lo que Trump planeaba, aparte de hacerse de los recursos de Venezuela, era frenar el avance de los BRICS, toda vez que el dólar va de bajada (recordemos que esa moneda está basada en la confianza y no en el valor real). Conjuntando tales objetivos primarios, Trump haría que el dólar fuera respaldado por el petróleo y al mismo tiempo disuadir a China y a Rusia de incrementar su influencia política y comercial en la región.

¿Por qué, si se supone que China y Rusia son naciones poderosas y no se asustan tan fácilmente?

China basa su política exterior en la diplomacia y el comercio con fuego a discreción enfrentando aranceles y tasas de impuestos menores que se le imponen en el mundo. Su poderío militar está sujeto a las normas internacionales que ha respetado hasta el día de hoy, y su fijación con Taiwán se debe a razones de seguridad nacional y política. Taiwán no está considerado aún como un país independiente sino como una provincia separatista lo que deja a la isla en una situación políticamente precaria. Al regresar a la administración China, Taiwán deja de ser una tentación para Europa y Estados Unidos.

Al igual que China, Rusia sustenta su política exterior en la diplomacia y, como ha quedado demostrado, su economía resiste los bloqueos que le ha impuesto la OTAN, ya que la ha basado en el negocio de la guerra. Un punto que nadie de los gobiernos anti-rusos calculó. Hasta el día de hoy su conflicto mayor es la presencia del nacionalsocialismo del régimen de Azov en Ucrania (no Ucrania per sé) y sus razones para oponerse a que Ucrania pertenezca a la OTAN son justificadas. La OTAN no tiene una función realmente sustentada en el progreso de la paz sino en el negocio europeo de guerra.

Luego entonces, la retórica del mundo occidental opina que Rusia es un estado terrorista que quiere apoderarse de Ucrania y China es lo mismo pero en perjuicio de Taiwán. Las letras pequeñas dicen que en realidad Rusia está queriendo erradicar el resurgimiento del Neonazismo banderista de Ucrania y China quiere hacer que Taiwán se recupere económicamente (y que no se convierta en un lastre futuro). De quererlo, Rusia y China habrían hecho con Lai Ching-te y Volodimir Zelensky lo mismo que Trump hizo con Maduro. Pero ni Rusia ni China están buscando sodomizar a esos países, como Trump sí lo está haciendo con Latinoamérica.

Lo que Trump calculó, y bien

El conflicto abierto entre la Unión Europea y la Federación Rusa por Ucrania se convirtió en (el intento de) una guerra de atrición contra el gobierno de Vladimir Putin que terminó dándoles la sorpresa de que este revirtió los daños e hizo crecer su poderío militar y armamentístico (en la que desde luego contó el apoyo de los BRICS, hay que destacar) —contra lo que Donald Trump pueda cacarear a los cuatro vientos, el ejército y las armas rusas superan al doble a Estados Unidos— pero su avance en medio de un conflicto de esta envergadura mantuvo su atención de sus recursos militares en el frente con Ucrania, mientras China tenía lo propio con Taiwán.

Ante este escenario, Donald Trump se basó en dos cosas claras: Ni Rusia ni China podrían reaccionar de inmediato y la opinión global sería de que ambos países quedarían como dictaduras reclamando por algo que ellos mismos estaban haciendo.

Con tal conocimiento de causa, y tomando por sorpresa a Maduro, Trump calculó el día y hora adecuados para no ser bloqueado en su plan. Cuando Maduro estuvo en suelo estadounidense, los únicos medios de reclamo podían ser diplomáticos y consiguió obtener la atención del mundo al mismo tiempo que generar miedo en la población civil de Latinoamérica.

El error de Trump

Donald Trump, como empresario, es uno de los mejores en el mundo (aunque esté rodeado de idiotas). Las jugadas empresariales de Trump le han permitido calcular las altas y bajas en las tendencias y en ese sentido los líderes Europeos son bastante predecibles. En cuanto a Xi Jinping y Vladimir Putin, Trump tuvo que manejarse a tientas con su discurso pasivo-violento elogiando y dialogando por un lado y agrediendo mediáticamente por el otro. Contó todo este tiempo con la paciencia a toda prueba de ambos presidentes.

Trump supo calcular el momento exacto para dar su golpe y aprovechó el momento de conflictos europeo y asiático para tratar de derrocar a Maduro (nótese, no dije derrocar, porque aún no lo ha derrocado, lo secuestró, que es diferente).

Su primer alarde de triunfo y poder tuvo el efecto esperado los tres primeros días después del secuestro, luego vino la realidad. Si en el caso de Venezuela le ayudó el factor sorpresa, ahora Trump ha puesto al mundo en guardia y, peor aún, tiene pocas razones para justificar su proeza (el congreso quiere un impeachment por destitución contra Trump, y esta vez es en serio). Sin darse cuenta quitó la atención del mundo sobre la OTAN, Ucrania, Taiwán y el conflicto global en torno a todo eso y debilitó aún más las posibilidades de que la Unión Europea se unificara contra Rusia.

Rusia y China, más capaces que bonitos

La pregunta de mucha gente pro Venezuela es: ¿Y por qué ni Rusia ni China hicieron algo para impedir el secuestro de Maduro?

Esa pregunta es justa toda vez que ambos países alardearon mucho de ser socios de Venezuela pero hay un punto que NADIE ve, o nadie quiere ver. De haber intervenido directamente con fuerza militar, cualquiera de los dos, o los dos, habrían establecido una declaración formal de guerra contra los Estados Unidos (que en parte era algo con lo que Trump contaba) y una guerra entre estas potencias habría establecido el inicio formal de la Tercera Guerra Mundial.

Sin embargo Trump se aplicó solo un revés. Si bien Rusia y China permitieron el zugzwang al no intervenir en la jugada del secuestro de Maduro también dejó al descubierto su verdadero juego que es el de tratar de bloquear a estos dos países y al mismo tiempo hacerse de poder en Latinoamérica extrayendo recursos y dominando gobiernos.

Como sucedió en Vietnam y en Afganistán; Rusia y China no intervinieron directamente pero asesoraron y fortalecieron a los gobiernos para devolver el fuego y, hasta el día de hoy, esas dos guerras son las dos más destacadas derrotas que ha tenido Estados Unidos.

Si tú pudiste, nosotros podemos

Aquí viene la reacción boomerang. En su momento ni Rusia ni China actuaron para evitar el secuestro y Donald Trump está alardeando y bravuconeando pero les ha dado luz verde a aquellos otros. Si Rusia se hiciera del poder en Ucrania y China de Taiwán, Estados Unidos no podría replicar diplomáticamente y, aún más, el poderío militar de Estados Unidos quedaría concentrado tratando de intimidar a Latinoamérica. Lo que a la postre lo convertiría en presa fácil de los otros dos.

Europa aprovecha

Mientras tanto, Francia y el Reino Unido hablan de crear centros militares en toda Ucrania, lo que equivale a un gasto militar enorme (a costa de los impuestos de sus ciudadanos) convirtiendo a sus naciones en blancos legítimos que la Federación Rusa podrá atacar. Esto parece irrelevante (y en contra de las capacidades de los rusos) pero lo que nadie pensó en su momento es que tras cuatro años de lisa el ejército ruso ya adquirió experiencia moderna de campo y además cuenta con aliados casi tan poderosos como Rusia misma.

El punto que todo mundo quiere ignorar es que la Federación Rusa NO quiere apoderarse de Ucrania, quiere erradicar al régimen usurpador de Azov (puesto ahí por John McCaine en 2014).

China por su parte es un país que de manera milenaria se ha caracterizado por la paciencia como virtud y no solo ha crecido económica y tecnológicamente, también ha desarrollado un poder militar que también ha superado al estadounidense (a pesar del discurso de Trump). Mientras Donald Trump ha hostilizado a Latinoamérica por diez años, China y Rusia han creado vínculos estratégicos en la región y, en su momento, esto va a representar un serio revés para el gabinete MAGA.

Dos frentes abiertos los de Trump

Donald Trump disfrutará su hazaña al menos todo este año, eso es seguro, y tratará de usarla como bandera para intimidar a los demás gobiernos de izquierda en Latinoamérica. Pero Trump no ha pensado en el frente que abrió dentro de su propio país.

A pesar de su discurso triunfalista, la verdad es que Donald Trump no cuenta con la aprobación mayoritaria de la ciudadanía de su país. El estado de California (al que ataca sin misericordia) y la Ciudad de Nueva York son dos arietes que representan la resistencia Anti-Trump y Anti-MAGA. Incluso mucha población conservadora desaprueba su gobierno. Esto es un indicador tal vez tímido pero mantiene la posibilidad de una reacción de levantamiento social.

El otro frente abierto es Latinoamérica y la población latina en Estados Unidos, que no es poca. El señor Trump no parece darse cuenta que, a estas alturas, se ha hecho de demasiados enemigos y eso no solo lo va a afectar a futuro a él sino también a toda persona vinculada con él. Bush, Clinton y Biden no gozan de mucha simpatía pero nadie se siente humillado por ellos (bueno sí, los musulmanes en el caso de Bush, perdón).

Ucrania, igual de peligroso

Otro detalle que Donald dejó olvidado por considerarlo poco práctico fueron las muchas promesas de supuesto apoyo al payaso de Zelensky con su juego de estira y afloja y el dictador de juguete ya demostró que también puede utilizar el terrorismo si sus intereses así lo requieren. Mientras a Maduro lo respaldan el honor y la integridad, a Zelensky no le respalda valor moral alguno.

Vienen días oscuros, eso sí

Pero desde luego los señalamientos de todo lo anterior son un mero placebo que nos hace sonreír por las estupideces de Trump. Todos sabemos que este año, al menos, será una constante entre la zozobra y la esperanza con un par de pendejos sueltos en el mundo: Donald Trump y el traumado Marco Rubio. Vance y los otros son burguesitos con complejo de europeos.

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miércoles, diciembre 10, 2025

Difrazados de piratas

Un fraude llamado GenZ... o La Marcha de los Millones de Pesos


La Generación Z, a menudo definida como la cohorte demográfica nacida entre mediados y finales de la década de 1990 y principios de la de 2010, se está consolidando como una fuerza significativa en el panorama sociopolítico actual. Sus valores, comportamientos y activismo están moldeados por un conjunto único de experiencias marcadamente diferentes a las de las generaciones anteriores.

Recientemente, la Marcha de la Generación Z, celebrada en la Ciudad de México el 15 de noviembre de 2025, ha generado un amplio debate sobre la verdadera representación de esta generación.

Resumen de la Marcha

La Marcha de la Generación Z se ha convertido en un punto de encuentro para la disidencia contra el actual gobierno de izquierda en México. Este movimiento fue organizado principalmente por tres partidos políticos como el Partido Acción Nacional (PAN), el Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Contrario a la generación que dice representar, los líderes de esta marcha no pertenecen a la Generación Z porque se trata de prominentes empresarios como Claudio X González y Ricardo Salinas Pliego. Sus motivaciones parecen difuminar la línea entre la auténtica representación juvenil y el oportunismo político.

Antecedentes

Los participantes se han asociado históricamente con ideologías de derecha y han enfrentado desafíos por parte del gobierno actual, al que critican por supuesta mala gestión e ineficiencias.

Dinámica de liderazgo

La marcha está impulsada principalmente por dos figuras influyentes: Claudio X González, conocido por orquestar frentes de oposición, y Ricardo Salinas Pliego, notorio por sus controvertidas prácticas empresariales.

Características clave de la marcha

La marcha se caracterizó por dos rasgos distintivos que merecen un análisis detallado:

Provocación y reacción:

Los organizadores buscaron provocar al gobierno federal con insultos y retórica incendiaria, anticipando una reacción significativa, posiblemente violenta. Sin embargo, la verdadera ironía reside en que fue la policía quien sufrió la agresión, y los detenidos fueron tildados de presos políticos, lo que complica aún más la situación.

Instrumentalización de los movimientos juveniles

Al vincular el movimiento con la Generación Z, estos líderes intentan conectar su agenda política con un sector demográfico más joven que suele buscar autenticidad y activismo. Sin embargo, la autenticidad de su agenda es cuestionable, ya que se basa en la manipulación de percepciones en lugar de abordar los problemas reales que enfrenta la juventud actual.

La dinámica manipuladora del liderazgo

Una de las figuras clave en la construcción del discurso en torno a esta marcha es Edson Andrade, un director ejecutivo involucrado en iniciativas culturales. Las contribuciones de Andrade al movimiento resaltan un tono preocupante ya se presenta como víctima de la represión gubernamental mientras manipula la disidencia juvenil para obtener rédito político. Sus esfuerzos por difundir el mensaje de que el gobierno es pro narcotraficantes y represivo mediante granjas de bots e influencia mediática generan serias dudas.

Control de los medios

La propiedad de TV Azteca por parte de Salinas Pliego le otorga una influencia considerable para moldear el discurso público en torno a la marcha. Este control sobre la percepción mediática difumina la línea entre el discurso político informado y la indignación fabricada.

Aprovechamiento de la Generación Z

El intento de utilizar a la Generación Z como fachada para ambiciones políticas demuestra una falta de compromiso genuino con las necesidades y aspiraciones de la comunidad. La Generación Z se caracteriza por su deseo de autenticidad, inclusión y justicia social; valores que están en gran medida ausentes en las motivaciones de los líderes de esta marcha.

La verdadera voz de la Generación Z

Es fundamental reconocer que la Generación Z comprende diversas perspectivas y no se ajusta fácilmente a las agendas de los operadores políticos. Esta generación está marcada por sus experiencias únicas, moldeadas en gran medida por la tecnología, las redes sociales y una creciente conciencia sobre temas como el cambio climático, la justicia social y la salud mental.

Representación auténtica

Una representación auténtica de la Generación Z requeriría las voces de los propios jóvenes, aquellos que comprenden genuinamente los desafíos y las aspiraciones de sus pares. Es vital involucrarse con los movimientos de base, en lugar de con maniobras políticas impuestas desde arriba.

Compromiso crítico

A medida que los miembros de la Generación Z se movilizan en torno a temas sociales, es crucial que analicen críticamente las causas con las que deciden alinearse. Esto garantiza que su activismo refleje sus valores y aspiraciones, en lugar de simplemente servir a agendas externas.

Conclusión

La "Marcha de la Generación Z" sirve como caso de estudio que ilustra las complejidades de la representación juvenil en el activismo político. Si bien los organizadores pueden aprovechar la energía y la pasión de esta generación, no deben pasarse por alto las preocupaciones sobre la autenticidad y la manipulación. La verdadera voz de la Generación Z surge de una expresión genuina.

El gran problema

La mencionada Generación Z —la de la marcha— no está en el contexto de exigir en virtud de que ellos mismos no están comprometidos con ninguna clase de obligación. La mayoría busca vivir obteniendo ganancias de internet, no son exactamente solidarios y no se sienten moralmente responsables de ser empáticos con el resto de los entes sociales.

Ejemplo: Hoy las personas mayores a treinta y cinco que osen vestir casual son llamados chavo-rucos. O bien, cualquier indicativo de caballerosidad y coqueteos con el romanticismo tradicional es considerado como machismo opositor.

Los jóvenes menores a veinticinco años ven normal el sexo como método para socializar y es común ver a muchos de estos muchachos (y muchachas) derramando dinero en antros y cervecerías cada fin de semana. Amén del consumo indiscriminado de sustancias relativamente permitidas (pero cuyo uso no es del todo recomendable por los médicos) hasta el uso de drogas de alto riesgo.

Las redes sociales y las plataformas de streaming están plenas de influencers Pseudo-GenZ que exhortan a la superficialidad con retos estúpidos y la presunción de una vida llena de lujos y perfección que están lejos de poseer en realidad. Y han normalizado la opción de ser no binarios si su inclinación sexual no es del todo satisfactoria.

Los marchistas de la manifestación del pasado 15 de Noviembre sobre el Zócalo capitalino no mostró a una juventud inconforme con un gobierno sino al capital político comprado con gruesas cuentas bancarias por parte de la oposición que cada día pierde más capacidad para ser una ideología política y ha dejado claro que se trata de recuperar el poder y el control sobre el pueblo.

Edson Andrade es un pobre diablo que se arriesgó a quedar en el cadalso mediático a cambio de algunos pesos con varios ceros en sus depósitos bancarios utilizando un protagonismo de YouTube-Influencer yendo del extremo nacionalista convocando a una lucha que él mismo no conoce, al papel de víctima. Mientras descansa en el lujo de su apartamento facilitado por el monto del dinero que recibe por parte del PAN.

Dudo mucho que Edson y sus saltimbanquis hayan leído algún libro completo de política o filosofía porque la convicción de que los jóvenes ya están hartos es poco creíble cuando el sujeto puede ir fácilmente al Palacio de Hierro a comprar alguna chuchería y desayunar con quinientos pesos cuando el verdadero pueblo apenas junta cien pesos al día para medio comer alguna gordita o algún tamal con atole mientras espera la combi en la parada.

La proporción que ni la oposición ni los influencers pagados pueden ver es la de esa gran diferencia entre pelear diario por la supervivencia en los barrios del Estado de México y la vida holgada que se lleva en lugares como Polanco, Narvarte, Del Valle, Condesa y algunas partes del Centro Histórico. Ahora secuestrado por esos influencers mercenarios con su espacio a disposición del mejor postor y por extranjeros que pagan menos impuestos en México que en sus países.

El mexicano promedio ha sido exiliado a las casas de interés social en los alrededores de Ecatepec, Cuautitlán y Nezahualcóyotl —por mencionar algunos— y luchan por recibir el agua suficiente para poder tener un relativo bienestar cada tercer día.

La Generación Z que marchó ese 15 de Noviembre no parece conocer esa realidad. Es evidente.

La respuesta saltó a la vista en Diciembre 6, cuando tanto Reforma como Alameda y el Zócalo se llenó de acarreados (siguiendo la retórica de los medios) apoyando al gobierno y superando tres veces la asistencia de marchistas. Marcha en la que hubo más GenZ's reales que en la marcha anterior. Quedó claro que aquella marcha con banderas de piratas era uno de los muchos trucos de Salinas Pliego y Claudio X González para descarrilar la posición de Morena en la aceptación pública.

Evidencias de la ignorancia:

Hace algunos años leí una publicación en Facebook en donde aseguraban que Corea del Norte acababa de proponerle a México ponerse en contra de los Estados Unidos y, a cambio de la cooperación, ese país devolvería a México el territorio perdido en manos de López de Santa Anna. Por supuesto que la nota era Fake.

La nota se había transcrito, de alguna manera, del expediente del Telegrama Zimmerman enviado por el imperio alemán en 1917 a su embajador en México con la finalidad de que este conversara con Venustiano Carranza, en esos días Presidente de México, y lo convenciera de iniciar una guerra en corto contra los Estados Unidos en apoyo al imperio alemán.

Es decir, el ingenioso autor de la publicación en Facebook había hecho una vil copia del pasado y, además, mala. Pero esto deja una clara evidencia de la ignorancia cultural que prevalece en la mayoría de jóvenes en México. Ignorancia que la oposición intentó explotar.

También recordé aquel meme en donde John Lennon habla de las enseñanzas filosóficas que le dejó su madre cuando en realidad Lennon creció lejos de Julia —su madre— y fue criado por Mary Elizabeth King (la tía Mimi) y jamás tuvo, el Ex Beatle, consideración alguna por los sentimientos de nadie. No es nuevo aquello de que John Lennon fue genial compositor (y músico, claro) pero como persona era un bastardo. Pero hoy en día la verdad no es válida para la GenZ que quiere vender y obtener likes, ¿cierto?.

La verdadera Generación Z

Pocos integrantes de esta generación están enfocados en lo político. Sus bases filosóficas ajustan más con el existencialismo que con el idealismo y habrá que reconocerles que en cierto modo resultaron más realistas que los millenials. La Generación Z, la de verdad, busca construir en el entorno que ellos sin implicarse del todo —salvo lo necesario— con el resto de ideologías y cuyo compromiso consigo mismos es más realista que ideológico.

Colgarse de la bandera de One Peace no es una opción que los verdaderos GenZ hubieran tomado. Por la simple razón de que ellos sí entienden lo que quieren obtener de la sociedad y la bandera de marras es el símbolo comercial de un juego de consola.

Pero por supuesto, la oposición sabe que ni tú, ni mucha gente, conocen ese hecho.

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jueves, septiembre 18, 2025

Hace cuarenta años

19 de septiembre de 1985, la herida que nunca cerró


Han pasado ya cuarenta años desde entonces. Un amanecer que marcó para siempre a México. El 19 de septiembre de 1985 no es una fecha cualquiera: es un recordatorio imborrable de la fragilidad humana frente a la naturaleza, y al mismo tiempo, de la fortaleza de un pueblo que se negó a rendirse. Un México de acero.

Yo lo viví. No lo leí en los periódicos ni me lo contaron en la televisión. Sentí la furia de la madre tierra abrirse paso para demostrar su poder. Sentí el miedo, la incertidumbre y esa sensación imposible de describir de que la vida podía terminar en cualquier instante. No hay manera de borrar de la memoria el derrumbe de edificios, el polvo, los gritos de auxilio, la confusión generalizada. El miedo al estar en medio de todo aquello

Pero este texto no es para ponerme en el centro de la historia ni para dramatizar mi papel de sobreviviente. No es para ganar admiración. Escribir esto es un acto de memoria.

Es por todos aquellos que no volvieron a ver la luz del día. Es por los miles que perdieron a un ser querido, su hogar o el rumbo de su vida. Es por quienes todavía, como yo, cargamos con la pesadilla y vivimos con un miedo latente que despierta cada vez que suena la Alerta Sísmica.

Esa alerta, que pone los nervios de punta, no existía en 1985 y pudo haber salvados muchísimas vidas.

El terremoto del 85 no solo destruyó edificios, también derrumbó la confianza de un país entero en sus instituciones. Al mismo tiempo reveló, sin embargo, la fuerza de su gente. Miles de ciudadanos salieron a las calles con las manos desnudas a rescatar, a ayudar, a levantar escombros. México aprendió y demostró entonces que la solidaridad podía ser más grande que la tragedia.

Treinta y dos años después, en 2017, la tierra volvió a recordarnos su poder en la misma fecha: 19 de septiembre. La coincidencia fue cruel, como una irónica broma tratando de volver a abrir una herida que muchos aún no terminábamos de sanar. Como diciendo a las nuevas generaciones que la naturaleza es más poderosa que cualquier otra cosa.

Ese 2017 también hubo pérdidas, también hubo dolor y nuevamente se levantó el espíritu solidario que caracteriza a mi país.

Hoy, a cuatro décadas de distancia, sigo agradeciendo a Dios por la oportunidad de estar aquí para contarlo. Pero también sigo honrando la memoria de quienes no sobrevivieron. La memoria no se borra, se transforma en un compromiso con el honor para los que se fueron. No debemos olvidar, ni minimizar, ni dejar que el tiempo diluya la lección aprendida.

El 19 de septiembre no es solo una fecha en el calendario. Es un altar invisible en el corazón de México.

En memoria de quienes partieron en 1985 y en 2017. Recordar es honrar a quienes nos dejaron.

Respetuosamente

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lunes, agosto 18, 2025

A tomar en cuenta

Qué esperar después de la Cumbre de Alaska


La reciente cumbre entre los pares ruso y estadounidense, Vladimir Putin y Donald Trump, es, como ya señalé en el artículo anterior, un momento que quedará para la posteridad en muchos sentidos. No solamente se trata de Ucrania y su fascista  e ilegítimo gobierno palmeado por los no menos fascistas líderes de Europa.

En esa reunión hubo dos mensajes claros: Estados Unidos no seguirá arropando a un fracasado como Volodimir Zelensky y Vladimir Putin no cederá ni un centímetro lo que ya ha ganado. En resumen: ambos líderes dejaron claro que tanto la Federación Rusa como los Estados Unidos de América son las dos primeras potencias mundiales que no van a permitir que alguien tan insignificante como Zelensky los siga manipulando.

Pero hay algo que probablemente tanto la KGB como la CIA (y hasta el FBI) deberían tomar en consideración, si no es que ya lo hicieron: el fantasma del terrorismo.

Por supuesto que los expertos en inteligencia sabrán leer las entrelíneas de lo que hoy lunes dijo Zelensky con su discurso disfrazado pero hay mensajes aún más claros que eso. El batallón Azov está liderado por sujetos que tienen en la mente la escuela que dejó Stephan Bandera, un fascista Pro Nazi que de hecho regaló Odesa y Starobilsk a Hitler a cambio de inmunidad. Azov no va a soltar el poder que cree tener solamente porque Donald Trump ha logrado conversar con Vladimir Putin y tener a Zelensky en la sala oval.

El problema no es que Zelensky deje o no el poder llamando a elecciones libres y que, al mismo tiempo, Europa deje de presionar a Ucrania para convertirse en un frente hostil en la frontera con Rusia, que de hecho es el punto de partida. El problema es la naturaleza del grupo de poder dentro de Ucrania misma: un grupo de ideología Neonazi que busca el control fascista en ese país.

Los extremistas no son personas que utilicen el respeto a los derechos humanos y eso ha quedado históricamente probado con los muchos atentados en la historia de la humanidad —no olvidemos Múnich en 1972 ni el WTC en 2001— y por supuesto los altos rangos de Azov cumplen con tales requisitos. Ni siquiera se puede poner en duda la calidad de militantes de ese ejército y menos aún sus simpatizantes, que no son pocos.


El poder en ese país ha permitido que esos altos mandos, incluido Zelensky, dispongan de un fondo financiero oculto —proporcionado involuntariamente por Europa y Joe Biden— que les ha vuelto millonarios a través de mercados negros y grupos de mafia. El dinero que Europa y Estados Unidos le proporcionaron al régimen golpista de Azov ha permitido muchas actividades de lavado y triangulación de 
dinero al que por supuesto ni Zelensky ni su régimen van a renunciar sin presentar pelea.

Lo que ni Joe Biden ni Boris Johnson calcularon en su momento —o no quisieron calcular— fue la posibilidad de que estaban creando una versión eslava del Talibán bajo la misma dinámica de fortalecer a un tercero para no hacerle frente franco al enemigo que temen: la Federación Rusa. Esta cobardía técnica ha caracterizado mucho a Europa, la cual siempre se ha valido de escudarse con Estados Unidos pero en el caso presente fue el propio Biden quien prefirió financiar a Zelensky y  Azov sin declaración formal de guerra contra Rusia.

El punto es que Azov no está formado por personas con preparación cultural ni honor. Sus principios marciales están lejos del Semper Fi de Estados Unidos o del patriotismo británico de Winston Churchill y de hecho los de Azov son parte de una ideología que en la segunda guerra mundial fue colaboracionista de los nazis, quienes no se destacaron ni por su honor, ni por su patriotismo, ni por su integridad moral.

En el supuesto de que, tras estas dos cumbres, Rusia y Ucrania lleguen a un acuerdo aceptable quedará claro que el plan de la OTAN y la Unión Europea para debilitar a Rusia se va a desmoronar de tal modo que incluso el propio pueblo ucraniano pida juicio contra Zelensky y Azov. Lo que significa que habrá una serie de resultados mixtos en los que Rusia tendrá razones para exigir condiciones como:
  • Elecciones Presidenciales en Ucrania
  • La cesión de territorio ganado durante el conflicto a favor de la Federación Rusa
  • Retiro de tropas ucranianas de las poblaciones de Donbass, Járkov, Gerson y Zaporiyia
  • Referéndum entre las poblaciones de esas regiones
  • La No adhesión de Ucrania a la OTAN
  • La neutralidad de Ucrania
  • La revisión de los acuerdos de Minsk
  • La desmilitarización de Ucrania
  • La desnazificación de Ucrania
Un acuerdo de paz basado en el diálogo entre Estados Unidos y Rusia representará tanto para Europa como para Ucrania una derrota técnica que va a tirar mucho dinero a la basura (nada menos que el presupuesto civil de casi diez años de cada país europeo) y va a representar algunos resentimientos por parte de los extremistas de ultraderecha en la región, Azov incluidos.


Donald Trump fue bastante sutil y diplomático con Zelensky y los representantes de la Unión Europea pero también supo mantenerlos como viles espectadores de la situación que ya domina bastante bien el Presidente Norteamericano, y supo poner a Zelensky en su sitio de aspirante, a pesar de que varias veces se refirió a él como El Presidente de Ucrania. Con estas cartas, Trump dejó claro que ni él ni Putin les están pidiendo permiso para un acuerdo de Paz aunque a veces coqueteaba con la tentación de pretender que la Federación Rusa no tenía otro remedio —lo cual es falso.

Esa última mascarada se cayó justo en el momento en que pausó la reunión para llamar a su par ruso.

Si Azov y Zelensky se encuentran eventualmente sin el poder que ahora ostentan, se habrá acabado para ellos su era de gloria y fortuna y para Europa será una derrota abierta frente a Rusia. Los militantes de grupos extremistas, al no estar comprometidos con ninguna cuestión de principios, se convertirán de facto en potenciales terroristas. Y eso quedó claro con el atentado que casi le cuesta la vida al propio Trump y el de New Orleans, ambos este mismo año.

Esto significa que si bien Donald Trump ha sabido jugar la baraja hasta este momento, tampoco debe confiarse del mirón detrás del juego. El señor tiene una boca muy impulsiva y eso puede ser su némesis. Hasta el momento tiene la disposición al diálogo por parte de Vladimir Putin y Trump debería aprovechar para regresar a Estados Unidos a su papel neutral del que Joe Biden y su inepta administración lo sacó.

Darle muchas opciones de negociación a Zelensky va a representar algo fatal a futuro. En este momento Zelensky ya está derrotado y así lo deberían asumir todos.

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sábado, agosto 16, 2025

Trump y Putin frente al tablero mundial

Alaska: el tablero donde se reacomoda el mundo


La cumbre de ayer en Alaska no fue simplemente un encuentro entre dos líderes; fue la escena inaugural de un nuevo capítulo geopolítico. Allí estuvieron Donald Trump y Vladimir Putin, dos hombres cuya sola presencia reacomoda fichas en el tablero mundial.

Quiero elogiar a ambos, y lo haré, aunque no sin dudas razonables sobre lo que Trump esconde bajo la manga de su impredecible carácter. Sin embargo, lo cierto es que este encuentro fue mucho más que un protocolo: fue un mensaje.

A diferencia de cómo suele ser tratado Volodímir Zelensky en Europa y Estados Unidos —ese visitante incómodo que llega a pedir favores con gesto lastimero—, Trump recibió a Putin como lo que de hecho es: Un Hombre de Estado. No hubo improvisación. Hubo seguridad militar y alfombra roja, un ceremonial que recuerda a las cumbres de antaño, donde se decidía no solo el rumbo de países, sino del mundo entero.

La escena, en contraste, deja atrás la comedia amarga del mandatario ucraniano, convertido ya en un personaje menor, un bufón en la antesala de la historia. Mientras Zelensky mendiga, Putin negocia. Mientras unos siguen comprándole lágrimas al comediante, Trump se sienta frente a su par ruso como si se tratase de Yalta rediviva o de un nuevo Reykjavik en territorio americano.

Los medios afines al progresismo neoliberal reaccionaron con furia. El mediocre  y algo caduco columnista Armando Guzmán, ese eco de la narrativa oficial del neoliberalismo, se atrevió a calificar la recepción de Trump a Putin como el homenaje a un criminal de guerra. Pero la ironía es evidente: el verdadero depredador de fondos públicos y vidas humanas ha sido Zelensky, convertido en sanguijuela de los contribuyentes europeos y estadounidenses. Guzmán calla, como tantos otros, porque su guion se lo exige.


Lo esencial, sin embargo, no es ese coro de lamentos. Lo esencial es que la cumbre de Alaska se erige como el instante de redención para Trump. Muchos conceden la victoria política a Putin —y con justicia, pues su temple y estrategia lo sostienen como vencedor—, pero quien ayer recuperó un lugar simbólico fue Trump. Sus cuatro años previos como Presidente de los Estados Unidos, plenos de excesos, imprudencias y caóticas narrativas quedaron suspendidos, lavados en el dramatismo del encuentro.

Trump pudo haber continuado con el viejo rol del bravucón escolar, repitiendo los gestos de potencia hegemónica. Pero no. Escogió otro camino: enfrentar el corazón del conflicto. Allí, ante el hombre que Joe Biden y Europa han vendido como dictador de un Estado terrorista, Trump decidió dar un golpe de timón. Quizá por cálculo, quizá por instinto, lo cierto es que, con ese gesto, recolocó a todos los actores en su sitio.

El mundo entero lo entendió: Alaska ya no es un paisaje remoto; es el nuevo tablero donde se juega el ajedrez del siglo XXI. Porque esta cumbre de Alaska quedará inscrita en la memoria política no como un encuentro ordinario, sino como una escena de las que reconfiguran la historia. Allí estuvieron dos hombres de estado cuyo saludo inicial bastó para anunciar que algo trascendente iba a suceder.

El primer detalle épico fue precisamente ese saludo. No hubo rigidez protocolaria ni distancia diplomática. Fue un gesto cordial, casi familiar, como si se reencontraran viejos amigos que han compartido más de lo que el mundo imagina. Y entonces, la frase de Putin, cargada de simbolismo y proximidad, sonó como un eco destinado a quedar grabado:

¡Hola, vecino, es un gusto verte de nuevo!


En ese instante se borraron, al menos de manera simbólica, las fronteras y las hostilidades. No era un presidente enfrentando a otro, sino dos figuras sabiendo que comparten un mismo tablero y que juntos pueden redefinirlo.

El segundo momento fue la madurez del desarrollo de la reunión. Nadie esperaba concesiones fáciles ni sumisión mutua, y justamente por eso fue memorable. Hubo aceptación franca de coincidencias, reconocimiento abierto de divergencias y, sobre todo, la seriedad de entender que los destinos de naciones y bloques dependen de la claridad con que se marquen las cartas. Fue un diálogo de poder, no de súplicas ni gestos histriónicos.

Finalmente, el tercer detalle, quizás el más cargado de retórica geopolítica, llegó con las palabras de un Putin sonriente amable hacia el cierre:

La próxima vez será en Moscú

Esa frase de Putin fue más que una invitación. Era la declaración de que el juego ya no se disputará únicamente en el terreno de Occidente. Ya jugué en tu terreno —parecía decir Putin— ahora te toca jugar en el mío. Fue un reto elegante, un recordatorio de equilibrio estratégico y, al mismo tiempo, un guiño a lo inevitable: el poder se mide tanto en lo que se concede como en lo que se exige.

Así, Alaska se transformó de paisaje remoto en escenario épico. La cordialidad del saludo, la madurez del diálogo y la promesa de un próximo encuentro en Moscú convirtieron esta cumbre en mucho más que un protocolo: fue el anuncio de que el mundo está entrando en un nuevo capítulo.

La Cumbre de Alaska —que será llamada así como uno de los más grandes momentos del Siglo XXI— ha puesto sobre todas las mesas y discursos de la política mundial el hecho de que si había dos personas que tenían que hablar para resolver todas las situaciones (que incluyen comercio y tratados internacionales, por cierto) esos eran estos dos: Putin y Trump. El resto de espectadores solo habían tirado soluciones vagas, tendenciosas e individualistas.

Por supuesto que la ultraderecha europea hizo berrinches. La Unión Europea, la OTAN y el propio Zelensky protestaron por la simple idea de un encuentro y diálogo entre los pares de las dos potencias mundiales y mientras Europa alegaba aquello de ¡No se debe negociar la paz de Ucrania sin Ucrania!, el comediante de Kiev dijo algo bastante cierto: Esta reunión es una victoria personal de Putin. Aunque olvidó decir que también lo es para el pueblo de Ucrania, su propio pueblo. El mismo pueblo que él está destruyendo.

La eurozona y Zelensky saben, y hoy lo tienen más claro, que después de esto el poder hegemónico solamente se jugará en un solo tablero de ajedrez con dos jugadores, valga decirlo así, con experiencia y destreza en cuanto a política y su diplomacia implícita: Donald Trump y Vladimir Putin. Ambos decidieron dejar de jugar a las guerritas y encarar la situación dejando claras sus propias razones.

Quedan algunas polémicas no obstante, precisamente por esto. Vladimir Putin ha dejado claras las razones del comienzo del conflicto que vienen desde el golpe de estado en Ucrania en 2014 —el Euromaidan— y las violaciones por parte de Ucrania, Francia y Alemania a los Tratados de Minsk que confesaron despreciar y que solamente los firmaron para darle tiempo a Azov —la tiranía ucraniana neonazi— de rearmarse y adquirir fuerza.

Putin advirtió en su momento que la OTAN no podía extenderse hacia el Este de Europa porque ya existía un acuerdo sobre el tema. En su momento también le dijo al idiota de Joe Biden que debería evitar la confrontación y que no cruzara las líneas rojas pero ni Biden ni Europa se tomaron en serio la petición de Moscú y quedó claro que los rusos no hablan a la ligera. Las razones de peso de la Federación Rusa son básicamente la seguridad nacional de su nación y su pueblo.

Si la OTAN se extiende hasta Ucrania por consecuencia contará con el apoyo de Rumanía y Moldavia permitiendo el crecimiento de la extrema derecha en la región y con ello afectará a la población rusa en las fronteras con todos ellos. Indirectamente, eso también afectará las relaciones comerciales entre Rusia y Estados Unidos. Tomando en cuenta que, hasta antes del conflicto, Rusia solía comerciar minerales vitales y energéticos con la Unión Americana.

Trump por su parte no pudo blandir demasiadas razones pero sí fue honesto al expresar que, en su sentir, dicha reunión resolvía mucho más rápido los problemas reinantes que los tres años y medio en que Joe Biden, el partido demócrata y Europa habían fingido apoyar un país que hoy se debate entre la crisis y la muerte: Ucrania.

En resumen:


En Alaska no se estrecharon solo dos manos, se tocó el pulso de la historia. Un saludo que sonó a hermandad, un diálogo que respiró madurez, y una promesa con marco de esperanza lanzada al viento: La próxima vez será en Moscú.

Ese instante no fue diplomacia; fue teatro sagrado. Trump, el imprudente redimido, encontró en la solemnidad de la cumbre su absolución. Putin, el estratega frío, marcó el compás del futuro con una frase que resonará como advertencia, desafío y promesa de Paz.

Allí, en un rincón remoto del mundo, el tablero cambió de manos. Y aunque no hubo tratados ni firmas, se firmó lo que importa: un símbolo. Un símbolo que anuncia que los tiempos menores, los tiempos de farsantes y mendigos de la política, han terminado.

El nuevo capítulo ya comenzó, y su primera página se escribió en Alaska.

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jueves, julio 31, 2025

La Orquesta que No existe

De la pandilla con un mecenas, un director genérico y un presentador lame-culos


Zoé Robledo Aburto
nunca me cayó bien desde su época en ADN40 y de hecho, como es el caso de Lilly Téllez y muchos otros del Grupo Salinas, me parece bastante mediocre como periodista. Cuando supe que formaría parte del gabinete de la 4T en 2019, tuve que beberme un tequila para asimilarlo. 

Alguien bastante equis en mi opinión y que no daría sorpresas haciendo estupideces esperadas y actualmente ha hecho la peor de ellas. Y que me disculpen tanto Andrés Manuel López Obrador como Claudia Sheinbaum pero tener a ese sujeto ha sido una de las peores pendejadas de la 4T.

Ricardo Salinas Pliego —ya sabemos quién es ese caballerito con imagen tomada de Play-Boy setentero— un hábil agiotista que ha sabido embaucar a todos y se conoce como uno de los psicópatas manipuladores más temibles de México. Recuerdo su entrevista en 1993 con Ricardo Rocha y Sergio Sarmiento (que se trasmitió simultáneamente por TV Azteca y Televisa) para aclarar el origen de su apellido y deslindarse de Carlos Salinas de Gortari y por supuesto que quienes teníamos al menos la preparatoria terminada sabíamos que ese señorete estaba manipulando la opinión pública. Nada nuevo es saber que el señor vende espejitos al pueblo para que lo adoren a cambio y de paso se dejen estafar por él.

Dicen que con su orquesta están dando a chicos pobres la oportunidad de aprender a tocar un instrumento y que no les cobran un centavo (solo eso faltaría) y que eso es una tarea redentora bajo su acostumbrado discurso de bondad y progreso. La vieja escuela de retórica digna del coaching coercitivo que programa mentes para que estas le compren su basura. Dicen que están haciendo una labor social encomiable y que, gracias a ellos, muchos jóvenes tienen la oportunidad de aprender.

Suena muy bien, en serio pero, ¿y sí?. Prende uno la televisión abierta, TV Azteca, y encontramos Ventaneando, Cada quien su Santo, telenovelas, reality shows, programas de comedia barata y stand ups de humor escatológico, y la música que se promueve en TV Azteca son narco-corridos, roñatón y perritos tumbados. No veo, digamos, un programa especial de la Orquesta Esperanza Azteca ejecutando obras de Serguéi Rachmaninoff, Béla Bártok, Zoltán Kodály, Franz List, Ludwig von Beethoven (que no sea la novena ¡por piedad!), o de perdida Antonio Vivaldi con sus eternas cuatro estaciones, ni siquiera algo de Silvestre Revueltas o, tal vez ¿por qué no?, Concerto For Group and Orchestra de Jon Lord, ya que presumen de apoyar el talento. Si apoyan jóvenes, dicen, también podrían incluir un grupo de de veteranos rockeros de guerra en ese concierto. No salen de sus promocionales con Huapango de Moncayo.

Aquí viene lo más amargo de todo, Zoé Robledo, el troyano infiltrado de Salinas Pliego en la 4T. No me doy una idea de cuánto le paga Ricardo Salinas al wey ese pero debe ser bastante donde incluso lo registró en el PRD hace años para dejarlo dentro y de cerca de los ideólogos de izquierda. Zoé es, como ya mencioné, un ¿periodista? bastante mediocre y su puesto como titular del IMSS es simplemente incoherente pero este renacuajo ha trabajado para Salinas Pliego desde la etapa naciente de lo que hoy es ADN40. Zoé Robledo ha logrado resanar la ranura entre un deudor al erario con el gobierno mismo, y por buenas sumas de dinero.

El INBA tiene solicitudes pendientes de instrumentos al presupuesto federal para sus planteles desde 2019, o más, y los alumnos de todas las escuelas musicales del INBA tienen que comprar su propio instrumento. Es decir, el INBA, que es la institución oficial del arte en México, no tiene oportunidad de recibir mucho presupuesto pero el IMSS, servicio médico, sí puede absorber presupuesto para el proyecto personal de Salinas Pliego, jefe moral del idiota de Robledo.

La mayoría de jóvenes entre doce y veintidós años van detrás de instrumentos como la guitarra y la batería, y en un dado caso el bajo y el teclado. Luego hay menos que quieran tocar el piano combinado con los anteriores pero no existen muchos que quieran tocar el violín, la viola o el cello y menos aún quienes quieran colgarse una tuba. Los habrá quienes quieran tocar saxofón, trompeta y trombón pero no exactamente en una orquesta sinfónica o de Jazz. Para ellos una tecno-banda está mejor, precisamente gracias la cultura de la televisión.

La pregunta entonces es: ¿Cómo es que de repente hay tantos niños sin recursos que quieren y añoran tocar un instrumento de alta gama en una orquesta sinfónica?

Es obvio que Salinas Pliego ha sabido mover muchos más hilos de los que nadie pudo haber imaginado. Se pasó el pagó de impuestos por el arco del triunfo por treinta y dos años, vendió espacio comercial en la concesión de tiempo aire televisivo a sus anunciantes de tal manera que garantizó el crecimiento de su patrimonio tanto financiero como diplomático y tiene a más de un poderoso comiendo de su mano, incluido el atolondrado embajador de Estados Unidos en México. Salinas Pliego ha allanado las carreras de políticos como Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto con publicidad disfrazada de análisis político y también ha destruido reputaciones.

Es un controlador de la forma de pensar del público que consume sus productos, ya sean comunicaciones (TV Azteca), artículos (Elektra), servicio bancario (Banco Azteca) y telefonía (Unefón) y de hecho ha sabido hacerse de un ejército incondicional a su favor con mariscales de campo aguerridos que suelen dar la cara por él de la misma manera que Smithers lo hace por el Señor Burns en la serie animada The Simpons. Mejor analogía no podría existir. La diferencia es que Burns es un anciano avaricioso sin muchas simpatías alrededor y Salinas Pliego ha comprado y manipulado el alma y conciencia de un público fanático hasta la enajenación.

Así que dando la cara por todos tenemos al Master Puppet, Javier Alatorre. Por alguna razón asocié las cosas con Xaviera Hollander pero creo que no. La relación existe más en la malicia de los sospechosistas mala leche como yo. Xaviera era, en la fantasía, una prostituta profesional así que no creo que haya relación... ¿o sí?.

Como decía. La marioneta maestra no tardó en darle carátula a la farsa disfrazando un comunicado diplomático en noticia de primera plana atacando a un YouTuber que ha hecho preguntas justas y Javier intentó dejar en ridículo al YouTuber pero los resultados fueron totalmente opuestos. Si poca gente le había puesto atención al asunto, en este momento ha logrado incluso opacar el logro de Claudia Sheinbaum ante Tonald Drump... o como se diga. Xavier... no perdón... Javier Alatorre es el peluquero especialista en dejar bonitas todas las estupideces de su patrón Ritchie pero esta vez su profesionalismo periodístico que trató de lavarle la cara a su jefe, lo puso al frente del escenario.

Javier no se destaca por ser mesurado. El día que ganó Fox no podía ocultar la alegría que lo embargaba y recuerdo su frase, palabras más palabras menos: "Hoy ha ganado el pueblo de México. Hoy se ha impuesto la democracia y la voluntad del pueblo en un suceso histórico...". Y si bien yo soy Beatle Fan y me dolieron las muertes de John Lennon y George Harrison (con veintiún años de diferencia). recuerdo el chocante sensacionalismo del Alatorre: "El sol se ha apagado... hoy el mundo llora la partida de un grande...". No es que esté mal pero es obvio que Don Javier se dicta por las vísceras.

Pero lo que sí me hizo revolcar por el suelo de la risa fue aquello del virus del comunismo. Pensé que Alatorre había leído al menos lo esencial de la historia universal y que podría tener algo de sentido común pero, de haber sido yo el presidente en ese momento, ya lo hubiera metido a chirona aunque me acusaran de represor, nada más porque Javier es un ignorante y por decir pendejadas.

Así sale nuestro Elmo Región IV (Plaza Sésamo, pues) y suelta la retahíla de babosadas justificando a un corrupto que dirige el IMSS, atacando a un YouTuber y limpiándole la cola a su patrón.

Que quede claro. México no tiene por qué pagar los caprichos personales de Ricardo Salinas Pliego. El IMSS está para darle seguridad de salud a sus afiliados (a quienes tiene peor que en tiempos del PRIAN esperando turno y medicinas) y no para patrocinar orquestitas de juguete.

Doctora Claudia Sheinbaum: no comience a defraudarme, ponga ojo en estas cosas y ya deje de pelearse con el baboso aquel que no sabe cómo salir de sus aprietos con Epstein... y no hablo de Brian Epstein.

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